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cine comic y otras hierbas

Japi jalogüen !!!

Filed under: Celuloide,Saraos — el Martes, 31 de octubre

Hoy toca disfrazarse de algo absurdo que dé miedo y pedir caramelos a las viejas, un pasatiempo banal importado de USA que al que esto escribe le hace hasta gracia. Mucha gracia. Tengo al suerte de pasar la noche de Halloween en la Semana de Terror de Donosti, donde ya he hecho de todo: ver pelis malas que dan risa, zampar pintxos y más pintxos, pinchar con nocturnidad y alevosía ante una horda de cinéfagos entregados, presentar el libro de Cronenberg y el nuevo 2000 Maniacos, ponerme al día con algunos amigos, y más que amigos, etc., etc., etc.

El Dr. Phibes aporta un documento gráfico impagable sobre estos días en su fotolog, un rollito que está de moda:

http://www.fotolog.com/abominablephibes

Ya hablaré de las pelis, y algún día daré la puntilla a Sitges. Mientras tanto, gritar a los cuatro vientos que el Teatro Principal ha perdido ambiente: ya no se puede fumar en el bar y está prohibido introducir bebidas espirituosas de contrabando. Al margen de esto, las nuevas juventudes, y algunas criaturas veteranas habitantes del patio de butacas, se quejan de que algunos hacemos ruido. Se están perdiendo las buenas (y malas) costumbres, ¡oh, cielos! ¡El mundo se acaba!

Ruido y furia

Filed under: Infrafreaks,Letrax — el Lunes, 30 de octubre

alex_de_la_iglesia.jpg“Yo me estoy volviendo loco poco a poco, como cantaba Azul y Negro. Es un hecho. Yo, Alex de la Iglesia, con la edad, pierdo la razón, o quizá sea al revés, que todo se deforma grotescamente a mi alrededor. Tampoco me importa en exceso. Soy un idiota rodeado de una tempestad de ruido y de furia, como plantea el personaje de Crimen Ferpecto. Hace mucho que no creo en nada, y eso me confunde. El mundo no es como me lo imaginaba. Me lo imaginaba mal, pero es muchísimo peor. Eso me provoca diversos sentimientos, todos malos. Envidia, rencor, dolor, mucho dolor. Sin embargo, no puedo olvidar que hace mucho tiempo, en una galaxia realmente lejana, yo creía en algo. Y ese recuerdo me hace creer en la comedia, como una especie de expiación o redención de los males, algo que no explica ni justifica, pero por lo menos mejora la existencia, o la hace más o menos soportable. Si nos van a cortar la cabeza, que sea sonriendo”.

(de la entrevista de mi cosecha para el libro “Cine Fantástico y de Terror Español. 1984-2004″)

El idilio Allen-Johansson

Filed under: Celuloide — el Sábado, 28 de octubre

Ayer los gnomos de la redacción de EL CORREO hicieron una de las suyas y apareció un texto de mi cosecha sobre SCOOP, la última película de Woody Allen, con otra firma, la del excelso Belategi.

Aquí lo reproduzco…

Tras el éxito de la estupenda Match Point, el prolífico Woody Allen estrena nueva película, Scoop, también protagonizada por la exuberante Scarlett Johansson, la rubia de moda, una actriz de piel camaleónica capaz de interpretar a una curvilínea femme fatal, y apasionar al público masculino, o defender el papel de una estudiante despistada, con pinta de no haber roto nunca un plato. Entre la protagonista de Lost in Translation y el artífice de la genial Manhattan ha surgido una química especial, un idilio cinematográfico, que continúa en la gran pantalla en su nueva propuesta, una comedia menor en la carrera del cineasta neoyorkino que, a pesar de su ligereza, supone un retorno agradecido a su etapa más reconocida y un sabio intento de entretener a la platea a base de ingeniosos diálogos y una retahíla de personajes rocambolescos que logran cautivar al espectador entregado. La cinta pudo verse en el reciente festival de Sitges, gracias a su coartada fantástica: un reportero fallecido (Ian McShane) pretende hacerse con la exclusiva del año desde el Más Allá. Entre tanta cinta de situaciones apocalípticas, miembros amputados, marcianos asesinos y orientales saltimbanquis vistas en el evento catalán, el último filme del sempiterno Allen resultó un soplo de aire fresco, a pesar de no encontrarse entre sus piezas maestras.

Scoop no llega a la categoría artística de Match Point, por tomar un ejemplo cercano. De entrada, la nueva película de Allen se muestra diametralmente opuesta, en su planteamiento formal y espiritual, a su anterior propuesta, más dramática y compleja. Esta vez busca algo diferente en el espectador, en la línea de Misterioso asesinato en Manhattan, lo que supone un simpático retorno a los lugares comunes del veterano realizador y guionista. Johansson, brillante en su papel, mostrando su lado cómico, encarna a Sondra Pransky, una estudiante americana de periodismo que se encuentra en Londres visitando a unos amigos. Durante su estancia acude a un espectáculo de magia, donde un ilusionista de tres al cuarto, Sid Waterman, alias Splendini, un inspirado Allen (conocedor de sus limitaciones como intérprete), le hace subir al escenario para colaborar en uno de sus trucos. Ella debe desaparecer dentro de una caja, pero, durante la espera, recibe la visita del fantasma de un reconocido reportero recientemente fallecido que le chiva una exclusiva apabullante: el atractivo hijo de un conocido aristócrata británico, interpretado con convicción por Hugh Jackman, está llevando una doble vida como asesino en serie. Un auténtico bombazo que no puede pasar desapercibido.

Sondra investiga la noticia, se inmiscuye en la vida del presunto criminal… mientras se enamora de él. El mago de tercera se une a la causa, liándose parda. Dejando a un lado la endeble excusa que teje el misterio, las virtudes más significativas de Scoop son sus entrañables personajes y las situaciones absurdas en las que se ven envueltos. Las escenas que comparten Johansson y Allen son las más hilarantes, muy por encima de la media. Splendini ejerce por accidente de padre adoptivo de la inquieta aprendiz de periodista, una joven tenaz que se deja llevar por los acontecimientos y es capaz de cualquier cosa para conseguir lo que quiere, aunque parezca una mosquita muerta. La atractiva actriz se muestra ingenua y sagaz a un mismo tiempo, mientras su torpe compañero de fatigas se ve envuelto en un entuerto que ni le va ni le viene, en el que no quiere inmiscuirse para nada, pero acaba metiéndose hasta las cejas. Un enredo de fácil visionado, encantador y falto de pretensiones, a disfrutar especialmente por los seguidores de Allen menos exigentes.

Arriquitaun !!!

Filed under: Celuloide,Reality Bites — el Viernes, 27 de octubre

Este impagable video resume el espíritu de La Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donosti… ¡Cuánta diversión!
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Arderá Donosti…

Filed under: Autobombo,Saraos — el Jueves, 26 de octubre

En unos días me dejo caer por la mítica Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Cita ineludible en mi vida, desde hace mucho, mucho, mucho tiempo… Meses antes, ya estoy nervioso. ¡Quiero que llegue ya!

Aquí tenéis el póster de la exposición del inefable Paco Alcázar que he comisariado este año para la Semana, donde también se presenta el libro de Cronenberg donde he participado. Aparte, el domingo 29 de octubre pincho con Dj Phibes en el Be Bop, ¡faltaría más!, y el día 2 de noviembre repito como maestro de ceremonias del KARAOKE FROM HELL, un acto erótico-festivo tan recomendable como las sesiones golfas del festival, donde el personal ríe, patalea, aplaude y grita improperios a la gran pantalla como ejercicio de catarsis excepcional. Muy recomendable. Soy de los que no calla en la sala oscura, sí, ¿qué pasa?

expoAlcazarPaco.jpg

¡Nutrámonos!

Filed under: Gagstronomía,Reality Bites — el Martes, 24 de octubre

El otro día, en mi periplo Madrid-Bilbao (ando por el norte dandole caña al Salon del Comic de Getxo y montando por fin el clip de Kepa Junkera, entre otros quehaceres), me zampé en un bar de carretera una bolsa de Cheetos pirata con sabor a hamburguesa. Sí, sabor a hamburguesa. Tras bromear con mis compañeros de viaje sobre las posibilidades de comerlos en bocadillo, entre pan y pan, con ketchup y mahonesa, mi mente llegó a la conclusión de que este tipo de mierdas que tanto me gustan y destrozan el estómago son el alimento del futuro. Los habrá con sabor a pollo con patatas, a salmón a la plancha, a pulpo a la gallega y a rabo de toro. Siento escalofríos.

Yosoyelpolín (Promo 5)

Filed under: Autobombo — el Lunes, 23 de octubre

Ultima pieza promocional absurda por cortesía altruista de QUEVIDAMASTRISTE.COM

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Aprovecho para comentar que ya estoy enfrascado en la ardua tarea de seleccionar cortos delirantes en video para la Noche Z del Festival de Cine de Alcalá de Henares, el Pura Caspa de Gernika y el Salón del Cómic de Getxo, entre otros eventos singulares de próxima edición.

Obras relacionadas con el humor negro, la serie B, el cómic… Realizados en formato video con presupuestos modestos, con imaginación, desparpajo y sinvergonzonería. Interesados en mandar material y paquetes bomba escribirme a soyun@infraser.com.

Yo estuve en Sitges (1 de 2)

Filed under: Celuloide,Saraos — el Domingo, 22 de octubre

Sitges.jpgAño tras año, Sitges es una cita inevitable, como la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián o el Festival de Cine de Gijón, eventos clave que, ineludiblemente, van unidos a mi existencia desde hace años… muchos años… ni se cuántos ya… ¡He crecido con ellos! He perdido pelo, he curtido mi retina, he hecho amigos y enemigos… He hecho y deshecho fanzines, he presentado cortos, he perdido novias y ganado unos kilos. Una larga historia.

En 2006, una semanita en Sitges ha dado para mucho, para ver cerca de treinta películas y nosecuántos cortos. Nada del otro jueves al lado de los empachos de celuloide de antaño, cuando corrías de un cine a otro sin comer, ni beber ni miccionar, para tragarte, una tras otra, películas que ya ni recuerdo. Ocho en un día es mi record, no me caso de mentarlo.

Últimamente Sitges está, afortunadamente, más fantástico que nunca. Atrás quedan aquellas ediciones que pretendían cambiar de bando, abandonar el género a su suerte para competir con los festivales grandes de Europa. Menos mal que alguien se dio cuenta a tiempo de que, con el absurdo volantazo, se habían salido de la carretera. Antes del previsible piñazo, alguien retomo el rumbo y gracias a ello podemos disfrutar con el pase de grandes clásicos, enormes estrenos y sublimes ponzoñas, por qué no decirlo.

Soy de los que piensan que lo peor de los festivales son las películas, pero en el caso de Sitges la regla no se confirma, más que nada porque no hay otra cosa. Las fiestas brillan por su ausencia, y las que hay son, siendo concisos, un coñazo. Tampoco hay mucha actividad paralela, por no decir nada, con lo cual sólo queda ver películas y más películas, que a la hora de la verdad es a lo que vamos, o a lo que deberíamos ir, ¿no?

laberinto.jpgEste año el evento catalán se ha revelado más caótico que nunca, con continuos retrasos en las sesiones, alguna suspendida, ruedas de prensa a las 12 de la noche y Joe Dante presentando su filme, ante mi sorpresa, un domingo a las 2 y pico de la mañana ante algo más de un centenar de freakies, con el Auditorio, con capacidad para cerca de 1.700 personas (si no me equivoco) bastante tristón. Detalles incomprensibles. Una pena, pero vayamos a lo importante: ¡a las películas! Soy telegráfico. Por si no lo he dicho ya, odio los posts extensos, me da pereza leerlos, y éste ya va fino.

-El laberinto del fauno. Vaya por delante que Del Toro me cae muy bien, luego no soy muy objetivo. Me encanta Blade II, con eso digo mucho. En esta ocasión el orondo mexicano ha elaborado un cuento delicioso, macabro por momentos (lo que es muy de agradecer), que funciona mejor en su parte fantástica que en la realista, que me la creo menos (fíjate tú). El relato es todo menos original, con mucha cara, pero hay secuencias hipnóticas que bien valen el precio de la entrada.

AScannerDarkly-Poster2.jpg-A Scanner Darkly. Me empiezan a aburrir las historias de confusión de identidad de Philip K. Dick. Esta no resulta nada original a estas alturas. Estéticamente es un puntazo, y tiene un comienzo hipnótico y prometedor, pero visualmente me acabó cansando. Merece la pena verla como curiosidad, sobre todo para el que no haya visto Walking Life, también de Richard Linklater.

-Pulse. Otro remake americanoide de un éxito oriental: Kairo. Evidentemente, la cinta predecesora le da mil vueltas a esta innecesaria versión que no logra inquietar como el material de partida. Otra adaptación que confirma la falta de ideas en Hollywood y la absurda moda de rehacer, mal, lo ya hecho.

-The Host. Obra magna. Sublime. Lo mejor que vi en Sitges. Una peli con monstruo rodada con mano mágica. Con detalles originales que la hacen única. Me lo pasé como un enano. La anterior de Bong Joon-ho, Memories of Murder, también me flipó. No hay que perder de vista a este cineasta, que juega con el tono a su antojo y es capaz de mantenerte en tensión, arrancarte una carcajada y congelarte la sonrisa con inusitada maestría. Im-prescindible.

homecoming2.jpg

-Homecoming. Un episodio de la serie indispensable Masters of Horror, dirigido por el inefable Joe Dante. Más de uno ya os lo habréis bajado de internet, pillines, al igual que Cigarrette Burns, del gran John Carpenter. Un doble programa indispensable. Prefiero recomendar el pack sin contar nada más, para no pifiar la posible sorpresa.-La caja Kovak. Ni fu ni fa. Reconozco el esfuerzo de Daniel Monzón por hacer una buena película de suspense, en la tradición de Hitchcock & Co., pero precisamente por eso, aunque entretenida, me resultó rancia. No hay que quitar méritos a la apuesta, pero la sensación de que está bien, pero ya la has visto, no se me quita de la cabeza.

-Le Science des Rêves. Michel Gondry lo ha vuelto a hacer. Una película personal e intransferible, deliciosamente feísta. Le sobra algo de metraje, como todo filme que devoro últimamente (incluido The Host), pero el realizador galo logró cautivarme con una historia de un niño grande enamorado con la que es difícil no sentirse identificado. Chapeau!!!

TO BE CONTINUED…

La legión de las mujeres sin alma

Filed under: Celuloide — el Sábado, 21 de octubre

Wicker-Man-Posters.jpgLa razón de ser de los remakes cinematográficos cada vez tiene menos sentido. Las nuevas adaptaciones de antiguas películas, con o sin éxito, de máximo culto u olvidadas, vive un incomprensible auge en nuestra cartelera. La mayoría resultan sinsorgas e innecesarias, y la culpa sólo podemos echársela a una total falta de ideas. Como ocurre con las buenas versiones de temas musicales, los filmes rehechos deberían actualizar la propuesta de partida, mejorándola, aportando una visión renovadora, incluso otros puntos de vista. Sin embargo, visto lo visto, generalmente se limitan a reproducir, casi caligráficamente, la cinta predecesora, introduciendo cambios que desvirtúan su alma. Este es el caso de The Wicker Man, un filme cuya premisa resulta manida en nuestros días y no aporta nada reseñable, si no todo lo contrario, a la película homónima dirigida por Robin Hardy en 1973, con guión de Anthony Shaffer y un inconmensurable Christopher Lee encabezando el reparto.

La idea principal sobre la que se construye la trama de The Wicker Man pierde fuerza treinta años después, máxime cuando su nuevo director, Neil LaBute, no se rebana los sesos a la hora de insuflar vida a su propuesta. Los remakes que superan la obra original pueden contarse con los dedos de una mano. De entrada, atreverse a replantear una obra ya creada se revela como una osadía, especialmente si el material primigenio no puede dar más de sí, a no ser que se replantee racionalmente y con espíritu. El oscarizado Nicolas Cage protagoniza un relato sombrío que comienza cuando, en la piel de un policía de carretera, el protagonista de Living Las vegas sufre un fuerte shock al contemplar un fatal accidente, un hecho que le sumerge en un tremendo trauma que pretende aparcar cuando recibe una carta de un viejo amor (Kate Beahan) que le pide auxilio. El patrullero vuela hasta Summersisle, una isla remota frente a la costa del estado de Washington. Allí descubrirá una sociedad extraña, donde gobiernan las mujeres y todos los habitantes parecen guardar un oscuro secreto. Ellen Burstyn, Kate Beahan, Leelee Sobieski, Molly Parker y Frances Conroy completan un equipo artístico femenino tan sobradamente preparado como escasamente aprovechado.

LaBute escribe y dirige The Wicker Man, versión 2006. Acusado de misógino por gran parte de la crítica, y no pocos espectadores, el responsable de En compañía de hombres y Amigos y vecinos parece sentirse contento con la etiqueta, ya que las novedades que introduce en este remake trufado de obviedades arremeten contra el género femenino, retratado como manipulador y ladino. El cineasta americano parece aprobar con sus imágenes el discutible dicho “los hombres son buenos y tontos, mientras las mujeres son malas e inteligentes”. Al margen de enarbolar tan campante semejante mensaje, si nos ceñimos al lenguaje cinematográfico su trabajo es tan artesanal como anodino. El suspense in crescendo deviene enfermo, aquejado de una arritmia galopante, y las escenas de tensión, e incluso terror, carecen de impacto. Atendiendo al clímax final: de lo más tristón, a pesar de contar con un icono potente en la historia del cine fantástico, ese hombre de mimbre gigantesco consumido por las llamas que, en manos de LaBute, se queda en anécdota.

Si no se ha visto la película predecesora, The Wicker Man puede llegar a entretener, sin conseguir ni por asomo la inquietud que se respira al ver la cinta de Hardy, que se ha mostrado muy molesto ante esta revisitación comercialoide de su criatura, cuyo argumento puede resumirse en una línea: Nicolas Cage corretea por el bosque, sudando y perdiendo pelo, metiéndose donde no le llaman.

(también de EL CORREO)

A todo Bigas

Filed under: Celuloide — el Viernes, 20 de octubre

Yo-soy-la-Juani-cartel.jpgChoca de entrada que un cineasta veterano como Bigas Luna, que peina canas desde hace lustros, se interese por una historia juvenil desesperadamente moderna. Sin embargo, el sagaz realizador demuestra que no hay que ser joven para retratar un sector de la sociedad en constante movimiento. Es más, consigue reflejar la existencia de un amplio sector de nuestra actual chavalería, amantes del cahondeo sin desenfreno del fin de semana, del colegueo en el fast food y los grandes centros comerciales, mejor que otros realizadores supuestamente cool que caen en conceptos indies ya trasnochados. Se permite el lujo de obviar recursos sobados, como el abuso de las drogas, insinúa más que muestra, antes de llevar a pasear a la protagonista, la Juani, por el boulevard de los sueños rotos, una Gran Vía madrileña llena de luz y color que se torna grisácea y remite a ese ideal de sueño americano que tanto criticamos, mientras se implanta en los cimientos de la piel de toro, a pasos agigantados, sin oposición real alguna.

La Juani es carne de extrarradio, su curro de cajera no le llena y quiere ser actriz. Su mejor amiga, la Vane, quiere ponerse tetas y liarse con un famoso. Escalofriante. Real. El artífice de Jamón, jamón afronta el tema sin moralismos de hoja parroquial, con gracia, elaborando una comedia dramática honesta, cuyos inevitables altibajos –el hilo argumental es casi inexistente, cuestión que no preocupa en absoluto al cineasta- no empañan una película que refleja, echando mano de decisiones formales arrebatadoramente actuales y una estudiada selección de temas musicales, una juventud sin ideales no materiales que se preocupa mayormente por lucir el tatuaje más grande, el piercing más loco, el tanga casi inexistente por encima de la cintura y el calzoncillo de marca pirata. Bigas utiliza el tuning como hábil metáfora. Esos coches de quinta mano, adornados con motivos horteras de alto coste, que hacen flipar a los seguidores de una moda enaltecida por las películas americanas y la MTV. ¿Un repollo con un lazo?

No es de extrañar que a Bigas le haya interesado esta iconografía que invade las discotecas y sus aledaños. En sus manos, acorde a su filmografía, resulta de lo más kitsch. Yo soy la Juani no se queda sólo en lo superficial. También hace eco del amor en los tiempos del sms. De esos celos e indecisiones sentimentales multiplicados por mil vía móvil. De esas pasiones callejeras desgarradoras que se cimentan sobre el engaño y la mentira. Verónica Echegui se maneja como pez en el agua en su papel de la Juani, una chica de hoy en día, dispuesta a romper con todo, que no quiere resignarse a vivir con el macho de turno (un sorprendente Dani Martín), pero su única opción es huir a la gran ciudad en busca de fortuna, una fortuna que ve escrita en letras de neón, en un letrero luminoso que, inevitablemente, se apaga. Si esta cinta proviniera de una cinematografía exótica, o llevara la etiqueta made in USA, visitaría los festivales más atrevidos de nuestra geografía.

(sale hoy en EL CORREO, ya tocaba una positiva…)

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