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cine comic y otras hierbas

Belleza obscena

Filed under: Cocina Caníbal,Multimierda — el Jueves, 28 de julio

Un blog que me pone bastante. Recopila todas mis filias oscuras como en un acto de telepatia. Proyecta mis delirios estéticos. Su lectura me sulibella. Va una imagen de muestra, muchas más AQUI, y un montón de links delicatessen de otros sites ideados para expandir el alma y elevar el espíritu hasta límites insospechados…

¡¡¡ Peter Pan contra el mundo !!!

Filed under: Cocina Caníbal,Garabatos,Toyz — el Miércoles, 4 de agosto

Ya está en las tiendas la tercera (y última entrega) de “Papel y plástico”, una serie de libros que invitan a rememorar momentos mágicos de la infancia y adolescencia de aquellos que crecimos en los años 80 (y más allá). Me ha tocado escribir el prólogo, un encargo que recibí con algarabía. A continuación lo reproduzco. Con la excusa del impagable libro de Oscar Lombana hablo de ese síndrome de Peter Pan que tanto nos gusta alimentar.

“VIAJE ALUCINANTE (DESTINO: CEREBRO)”

Voy a proponerles un ejercicio práctico para conseguir cumplir uno de los mayores deseos del ser humano: ¡poder viajar en el tiempo! Sólo hay un requisito, no obligatorio: andar por la treintena o algo más. Y un defecto, inevitable: sólo se puede visitar el pasado. El ritual consiste en conseguir, escarbando en lo más profundo de algún cajón oscuro, o dejándose ver por alguna librería milenaria, una goma de borrar Milán Nata. Es indispensable la marca. Nos la acercamos a los orificios nasales, receptivos, y aspiramos con fervor, con inusitada energía, hasta que el olor del objeto remueve nuestra mente, nuestra memoria, a través de la bendita pituitaria. El periplo espacio-temporal puede durar segundos, como un subidón de popper, y quedarse en algo efímero, en incontrolables efluvios de nostalgia adolescente. O puede significar una descarga eléctrica que agite nuestro cerebro: lo evanescente se convierte en efervescente, la respiración se vuelve inusitada melancolía, se abren las puertas de la percepción y entra a lo grande la infancia recuperada.

Suspirar por una infancia y adolescencia imposibles de repetir está a la orden del día. Recuperar aquellos años es imposible, pero no volver a vivir ciertas sensaciones. Lo confirma el olor de la goma de borrar, la plastilina, la Nocilla untada en pan de molde caliente, los juguetes de plástico y los bocadillos de mantequilla con azúcar. Esa electricidad que mueve las conciencias de toda una generación, que necesita alimentarse de la nostalgia, dar de comer a ese Peter Pan interior que no parece querer irse, está también atrapada sobre papel. El culpable es Oscar Lombana, un tipo inquieto de talante evocador que ha conseguido reunir cientos, miles de sensaciones, en imágenes coloristas de indudable impacto. Su recopilación de objetos fetiche en forma de maravillosos collages, puro arte pop, es una delicatessen impagable, un chute de adrenalina espiritual.

Aquellos que vivimos una infancia feliz podemos revisitarla sin tener que emular a un arqueólogo en decadencia, buscando sin éxito en el trastero de papá y mamá, entre sudores, el material que protagoniza estas páginas. ¿Para qué revolver el baúl de los recuerdos? Como el perfume de Milán Nata que agradece sobremanera nuestra nariz cuando la acaricia, los libros de “Papel y plástico”, sagrada trilogía, captan la esencia de aquello que soñamos y nos hace sonreír. Lombana ha hecho un gran favor a la humanidad, sobre todo a los aquejados del síndrome de Diógenes. No hace falta buscar, en una grotesca ardua tarea, los clicks de Famobil, el Spectrum o algún ejemplar polvoriento de la revista Spirou. ¿Para qué guardar ya absurdamente todo eso? Está todo aquí, damas y caballeros, antes niños. ¡Está todo aquí! ¡Respiremos felices! ¡Esto es la máquina del tiempo más barata jamás soñada!

Murakami

Filed under: Cocina Caníbal — el Jueves, 19 de febrero

Habrá que ir a ver ESTO, digo yo…

Puto infraser…

Filed under: Caja tonta,Cocina Caníbal — el Jueves, 29 de enero

Quizás Jorge Riera, alias el PutoKrío, no lo sabe, o no se acuerda, o se lo he dicho en alguna noche loca de esas que se borran al día siguiente: gracias a él cobre por primera vez por escribir un texto en una revista. El muy precoz coordinaba KABUKI, editada por Glénat, en plena fiebre por el manga. Su cabecera era la más gamberra y ecléctica del momento. En ella hablé de películas infames de karatekas, entre otros impagables delirios orientales, de esos que hay que ver todavía en VHS. Me lo pasaba en grande, y encima cobraba (poco, pero por aquella época era la hostia).

El canalla de Riera -el tipejo de la dcha. de la foto, aún más joven que ahora, junto al ínclito comicfago Alvaro Pons- es uno de los talentos más jovenes de la generación fanzinera de los años 90. Se adelantó a su tiempo. El muy cabrón no ha parado desde entonces, ha extendido su virus sobre papel, en la televisión, en prensa… como juntaletras imprevisible, guionista desvergonzado, actor despendolado… Ahora prepara esta maravilla:

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Con música del inefable Miguel A. Ruiz y Ultraplayback. Voces de Andrés Gertrudix, uno de los mejores actores de la piel de toro, y los alocados Vengamonjas. Junto al talento del todoterreno Riera, ¿se puede pedir más? ¡Este chalado valenciano la va a liar parda!

El baile del pañuelo

Filed under: Cocina Caníbal,Desvaríos — el Viernes, 12 de diciembre

Hay blogs de todos los colores. El culoinquieto Ricardo Mena, mente efervescente fanzinerosa donde las haya, ha abierto un site rematadamente freak (palabra ya en desuso, por cierto…). En Frente pro utilizacion del Moquero reivindica “el uso de este complemento masculino, que últimamente está en desuso, sobre todo entre la mayor parte de la gente joven, que lo miran con extrañeza y desdén, pues han nacido en la era cleenex”. En el blog se pueden encontrar mil razones para usar el pañuelo, aportaciones de gente que los usa, fotos curiosas, etc. ¿Mena tiene demasiado tiempo libre?

Arriba una buena muestra de los avances conseguidos en la tecnología del pañuelo del siglo XXI, con un depósito para guardar con más eficacia la mocada criminal…

Zooooom

Filed under: Cocina Caníbal,Garabatos — el Lunes, 19 de marzo

Pinchad AQUí y flipad un poquito…

Cambiamos de tema…

Filed under: Celuloide,Cocina Caníbal — el Miércoles, 22 de noviembre

… a algo menos serio. De la REFLEXION a la EVASION, el espíritu de este tontiblog

Tanto hablar del ROCKY HORROR y me entero de esto:

www.evildeadthemusical.net

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One of Us !!!

Filed under: Cocina Caníbal — el Jueves, 16 de noviembre

Mi excelso ex-compi de piso, conversador nato, melómano compulsivo, cinéfago confeso, ha abierto su propio blog, de sugestivo nombre: GRITOS EN EL CINE MUDO. Seguidle la pista, es la única persona con la que he logrado convivir taaaaaaaaanto tiempo, un pilón de años, y creo que no lograré superar ese record jamás. Qué pena que seamos heterosexuales, amigo Juan. La relación perfecta: cada uno con su habitación, su baño, sus discos… Y verse poco, tipo Lady Halcon. Llevo ya unos años viviendo sólo, más feliz que el copón, pero se echan de menos esas conversaciones nocturnas poniendo a caldo a quién lo pide a gritos, haw, haw, haw!!! ¡¡¡Bienvenido a la blogosfera, compañero!!!

¿Jugamos?

Filed under: Cocina Caníbal,Fashion Police — el Domingo, 8 de octubre

Made in M.A. Martín

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Una de zombies

Filed under: Cocina Caníbal,Garabatos — el Viernes, 30 de junio

Después de hablar de fútbol, toca un post de zombies, temas que van bastante unidos. Rescato tardíamente mi última columna dominical de EL CORREO, detalle que aprovecho para recomendar un paseo por los BLOGS del periódico, especialmente, por la temática, PANTALLAZOS y EVADIDOS. En este último Carlos Benito se lo curra de lo lindo…

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ZOMBIMANIA

¿Se imagina, inefable lector, un mundo sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable, sin gobierno…? La excelente serie Los muertos vivientes (Planeta DeAgostini) plantea un planeta desolado, donde reina el caos, poblado por cadáveres andantes que acosan a los humanos supervivientes. Aunque nos suene, no es más de lo mismo.

El (sub)género de los muertos vivientes ha dado algunas de las mejores películas de horror de la historia del cine debido a su capacidad para elaborar metáforas sobre la condición humana. Corría el emblemático año 1968 cuando La noche de los muertos vivientes revolucionó las constantes del celuloide terrorífico gracias a su renovador planteamiento, estético y expresivo. La cinta lanzó al estrellato a los no-muertos apocalípticos, alejados de ritos vudús, más cercanos a nosotros, mientras planteaba una exquisita parábola social. Bajo la influencia de este clásico indiscutible nace el cómic Los muertos vivientes, con guión de Robert Kirkman e ilustraciones de Charlie Adlard (excepto el primer tomo, dibujado por Tony Moore). Una extraña epidemia sirve de manida excusa para hacer una radiografía en viñetas del ser humano, una especie en extinción. El relato disecciona hábilmente, yendo más allá que cualquier filme conocido sobre el tema, las relaciones humanas y nuestra posible reacción en el caso de que todo lo que conocemos se fuera al garete. La supervivencia y la responsabilidad sustituyen a todo lo superfluo en un culebrón escalofriante donde afloran los bajos instintos. Cuatro volúmenes de esta indispensable serie, cruda y crítica, están disponibles en nuestras librerías, recordándonos que, en una sociedad en descomposición, el mal que puede acabar con nuestra civilización somos nosotros mismos. Los zombis son una proyección de los vivos.

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