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cine comic y otras hierbas

Expediente Warren: El caso Enfield

Filed under: Celuloide — el Martes, 21 de junio

“Expediente Warren: The conjuring” funcionó muy bien en taquilla en 2013, con lo cual el estreno de una secuela, más ambiciosa si cabe, no se ha hecho esperar. De nuevo dirige James Wan, un habitual del género de terror especializado en lanzar rentables franquicias cinematográficas como “Saw” o “Insidious”. La nueva propuesta, como su predecesora, clausuró el pasado mes la cuarta edición de Nocturna, festival dedicado al cine fantástico celebrado en Madrid, donde causó sensación en un pase lleno hasta la bandera donde se escucharon gritos de pánico del bueno durante toda la proyección, risas nerviosas y tensión continua en el ambiente, confirmando el arte de Wan para llegar al gran público sabiendo lo que hace: explorar al máximo los lugares comunes del género y exprimir sus tics con conocimiento de causa, estudiando en todo momento dónde poner la cámara. Por supuesto, la exquisita Vera Farmiga, nominada al Oscar (“Up in the Air”), y el siempre cumplidor Patrick Wilson (“Young Adult”) encarnan de nuevo, con excelente pie, a Ed y Lorraine Warren, un matrimonio bien avenido especializado en resolver misterios sobrenaturales. Completan el reparto Frances O’Connor, de la serie de televisión “The Missing”, Madison Wolfe (“Zoo”) y los niños debutantes Lauren Esposito, Patrick McAuley y Benjamin Haigh.

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“Expediente Warren: El caso Enfield”, como la primera entrega de la saga -que va a dar para mucho-, parte también de una historia real. Los Warren, afamados investigadores de fenómenos paranormales, son nuevamente requeridos por una familia desesperada ante el horror de una presencia molesta que rompe el equilibrio de su hogar. Los Enfield, una madre soltera con cuatro hijos, viven en el norte de Londres, en una casa, aparentemente normal, en la que empiezan a suceder fenómenos extraños que pasan a ser pasto del sensacionalismo de los medios de comunicación. Los demonólogos reciben una llamada del Vaticano para que investiguen el caso sin que salga a la luz. Si es un fraude, o no, está por ver. Los Warren están confusos ante lo que ven, a ratos parece una farsa, pero si es real pueden encontrarse ante una de las mayores amenazas de su trayectoria. Esta premisa, tan poco original como efectiva, invita al espectador a sentarse en la butaca de la sala oscura y viajar en el tren de la bruja. La montaña rusa de sustos va a un rimo endiablado, a pesar de contar con más de dos horas de metraje. Un torbellino de sensaciones, con toques de humor y pausas medidas que aligeran el entretenido tormento deseado a propósito por el público desprejuiciado.

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Entre el maremágnum de producciones terroríficas que ven la luz en los últimos tiempos, aquellas que llevan el sello de Wan, sea como director o figurando en la producción ejecutiva, destacan por encima del resto, sobre todo porque están rodadas con cabeza. En “Expediente Warren: El caso Enfield” da gusto dejarse llevar por la angustiosa atmósfera y por una cuidada puesta en escena y dirección artística. A pesar del paternalista mensaje, funciona de un modo escalofriante.

(texto publicado en el suplemento GPS de El Correo)

¡ Esos maratones de cortos !

Filed under: Celuloide,Saraos — el Lunes, 20 de junio

Una año más coordino LA NOCHE + CORTA de Getxo, una cita con el cortometraje incombustible…
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Campamento de verano sangriento

Filed under: Celuloide — el Lunes, 13 de junio

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Tras pasar por festivales como el de Sitges y la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, o el reciente Nocturna de Madrid, “Summer Camp” visita la cartelera con ánimo de enganchar al público juvenil con la enésima vuelta de tuerca a un tema más que manido: un grupo de jóvenes con la testosterona al límite sufren una sangrienta amenaza en un campamento de verano. Estamos, por tanto, ante un slasher que en su deseo de ser algo original cambia el psicópata de turno por una horda de adolescentes rabiosos. La premisa no es para echar cohetes, pero el resultado funciona si lo que se busca es pasar un rato entretenido y saborear una colección de sustos y desmembramientos. La hemoglobina manda en el debut como director de Alberto Marini, hasta ahora productor ejecutivo que goza de una interesante trayectoria como guionista en títulos de género como “Para Entrar a Vivir”, “Extinction”, “Mientras Duermes” o “El Desconocido”. Por algo el cineasta Jaume Balagueró apadrina el proyecto, protagonizado, entre otros, por el modelo Andrés Velencoso, el primero en caer en la violenta excursión. (de El Correo)

Recomendación cinéfaga

Filed under: Celuloide — el Lunes, 13 de junio

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“Green Room” fue la sensación en Cannes el pasado año y gozó de una excelente acogida en Sitges. La nueva película de Jeremy Saulnier, uno de los realizadores estadounidenses más sugestivos del momento, como bien constató su anterior trabajo, “Blue Ruin”, cine de acción sin acción con guiños al maestro Peckinpah, presenta a los miembros de una banda punk, The Ain’t Rights, que se ven atrapados en un espiral de violencia sin control al caer en las fauces de un grupo de skinheads tras un concierto en un garito perdido en un pueblo de Oregón. Un thriller claustrofóbico, sin concesiones, con el veterano Patrick Stewart encabezando el reparto junto a Anton Yelchin (“Sólo los amantes sobreviven”), Imogen Poots (“Las novias de mis amigos”), Callum Turner (“Victor Frankenstein”), Alia Shawkat (“Roller Girls”) y Joe Cole (“Mejor otro día”). Estrena La Aventura, cuya labor como distribuidora independiente permite a los fans del cine de género disfrutar con joyas como ésta, una instant cult-movie con cierta dificultad para ver la luz en nuestra complicada cartelera. (de El Correo)

“La bruja”: El cine como ritual

Filed under: Celuloide — el Lunes, 16 de mayo

“La bruja”, ha tardado más de la cuenta en estrenarse en nuestra cartelera y parecía que quizás tamaño privilegio jamás iba a ocurrir, un sambenito aplicado a otro filme vitoreado en festivales cuyo lanzamiento, casualidad, coincide en el tiempo este mismo fin de semana en nuestras salas: “High-Rise”, otra esperada propuesta de autor difícil de vender que despierta filias y fobias a su paso. Nadie apostaba a que ambos títulos, dos de los proyectos con mayor personalidad de la temporada en el marco del género fantástico, fueran proyectados por estos lares en pantalla grande, salvo en celebraciones puntuales, a pesar de haber cosechado excelentes críticas.

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Retomando “La bruja”, estamos ante una pieza cuyo visionado hay que cuidar al máximo, al tratarse de una manera de entender el cine como ritual. Penetrar en las fauces del sombrío filme de Robert Eggers es vital para dejarse hipnotizar por su planteamiento y verse envuelto por su atmósfera. El público sentado en su butaca es testigo de un espectáculo medido en el que ocurren muchas cosas cuando parece no pasar nada. Lo sobrenatural empapa cada escena de esta cinta que puede adscribirse al gótico americano sin que veamos la amenaza, sin caer en lo obvio y machacar los lugares comunes del terror. El horror no se deja ver, pero está ahí, lo que da mucho más miedo. El diablo nos vigila entre las sombras. El mal se oculta entre los pliegues de nuestra existencia. O quizás todo es un espejismo.

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“La bruja” no es una película de sustos. No va por ahí, aunque el tráiler pueda llevar a engaño. El espectador debe entregarse a la ceremonia en la sala oscura, al aquelarre, y dejarse columpiar por una estética de época pictórica, nada efectista, tan bella como insalubre. El intelecto del público va contaminándose a ritmo pausado con la fascinante descripción del comportamiento de una familia que quizás está tocada por el demonio. O no. Este es el juego macabro, mostrar lo justo para generar inquietud, dejando al horror puro anidar en nuestras mentes. Un cuento de brujas sin escoba, perturbador sin necesidad de ser tremendista ni explícito, que demanda concentración frente a la fragmentación audiovisual y la dispersión que nos embriaga en el nuevo siglo. Ver una película como ésta mientras tuiteamos, o damos al pause de vez en cuando, hace que pierda su sentido. Es no querer al medio.

(fragmentos del amplio artículo para LA BUTACA de El Correo)

Absolutamente pocho todo

Filed under: Celuloide — el Lunes, 16 de mayo

“Absolutamente todo” pudo verse en el pasado festival de Sitges, donde pasó sin pena ni gloria, e inauguró la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde estuvo a punto de ganar el Premio del Público, galardón que finalmente se llevó la desopilante “Turbo Kid”, un sentido y desvergonzado homenaje al cine de serie B de los años 80 que cumplió su misión en el pase colectivo del Teatro Principal, sede esencial del evento donostiarra, enfrentándose a una jauría humana con ganas de mambo audiovisual. Hubiera sido patético que la comedia amable que abrió el certamen, absolutamente tontorrona, se hubiese llevado el preciado trofeo otorgado por la masa. A pesar de estar los Monty Python en los créditos –Terry Jones firma la dirección, el mismo de la estratosférica “La vida de Brian”-, poco tiene que ver con su humor ácido este proyecto sin rumbo fijo con un Simon Pegg domesticado encabezando el reparto. El filme goza de algunos momentos de lucidez, y a la postre entretiene, pero no pasará a la historia del séptimo arte, ni por la puerta de atrás.

Absolutamente todo

Los Monty Python no están presentes físicamente, solamente prestan sus voz a algunos de los personajes generados por ordenador de “Absolutamente todo”, una película de ciencia ficción de andar por casa, con tintes paródicos –demasiado cercana a “Como Dios”, protagonizada por Jim Carrey-, en la cual un grupo de extraterrestres conceden poderes a un ser humano elegido al azar, un profesor de la Tierra al que pone cara el bueno de Pegg, otrora rey de la comedia iconoclasta con títulos como “Zombies Party” o la impagable serie televisiva “Spaced”. Las nuevas habilidades del protagonista, de las que depende el destino del planeta, le permiten hacer cualquier cosa, desde resucitar a un muerto a hacer que un perro hable, y de ahí para arriba, ¡festival del humor! Las situaciones rocambolescas se suceden sin ton ni son en una propuesta que acusa cierta falta de presupuesto en algunos pasajes y busca un público mayoritario que probablemente encuentre en la tarde de cualquier domingo cuando la producción se pase por televisión. Cuesta aceptar que las mismas mentes que perpetraron clásicos del séptimo arte como “Los caballeros de al mesa cuadrada y sus locos seguidores” anden detrás de esta obra del montón.

(texto publicado en el suplemento GPS de EL CORREO, aquí sin cortes)

“High-Rise”, metáfora de altura

Filed under: Celuloide — el Domingo, 15 de mayo

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La dificultad que conlleva adaptar la literatura del visionario escritor J.G. Ballard, un relato tan complejo narrativamente como “High-Rise”, aka “Rascacielos”, no ha impedido a Ben Wheatley firmar otra obra de autor de altura. Si ya demostró su valía en la demoledora “Kill List”, la desopilante “Turistas” o la alucinógena “A Field in England”, aquí se rinde a la experimentación de lleno, invitando al espectador a realizar un viaje alucinante al centro de la decadencia humana. Con Cronenberg en el disparadero (por favor, lean ya su novela de reciente edición “Consumidos”), “High-Rise”, que se estrena en nuestra cartelera contra todo pronóstico, cuenta con el carismático Tom “Loki” Hiddleston encabezando un reparto coral que va rindiéndose a sus bajos instintos a medida que avanza la acción. Un rascacielos es la metáfora de nuestra existencia, del sistema que nos acoge, de una civilización incapaz de avanzar sin pisar la cabeza del prójimo. Las clases sociales se cuentan por pisos, del bajo al ático, y su armonía puede explotar en cualquier momento. Una pieza maestra, arriesgada y perturbadora, que se ha paseado por numerosos festivales internacionales despertando filias y fobias a su paso. ¡Como tiene que ser!

(texto publicado en el suplemento GPS de EL CORREO)

Me da igual “Civil War”

Filed under: Celuloide,Desvaríos — el Miércoles, 4 de mayo

Vamos con otro comentario desenfadado de un estreno superheroico en boca de todos. Esperaba con ansia “Capitán América: Civil War”, pero he de decir que me ha dejado sumamente frío. No hay nada peor que una película que te deja indiferente, que se olvida poco después de salir del cine, que no da para mucha discusión, porque técnicamente no tiene desperdicio, todo encaja y nada llama la atención… ni para bien ni para mal. Después del fiasco de “La era de Ultrón” uno esperaba con ingenuidad un buen meneo, pero los Russo no son dados a salirse del camino marcado, de la senda de la corrección casi académica. Todo funciona con una perfección anodina. Es como cuando vas a ver un concierto de un grupo que idolatras y suenan exactamente como en el disco. Exactamente igual, sin estridencias, sin salidas de tono conscientes, sin riesgo, sin nada que realmente te estremezca (algo que ya había sentido con “El soldado de invierno”, tan matemática como insípida). Estamos abocados al cine-funcionario, a películas que no se salen de una fórmula neutral que busca el beneplácito del gran público, porque hoy en día, como ocurre en Internet, importa la cantidad más que nunca. La calidad técnica la presuponemos con tamaños presupuestos, por el camino se pierde el alma. La emoción artificial manda.

captain-america-civil-warImportan más los followers, los suscriptores, los likes, las comparticiones, los “megusteos” y la gente que pasa por taquilla sin más que cualquier otra cosa, algo lógico cuando se trata de un negocio. Pero qué pena, ¿no? “Capitán América: Civil War” echa a andar por el sendero de la lógica desde el primer segundo, tan milimétricamente que el conjunto de imágenes no aportan nada a mi particular historia del cine de superhéroes, domesticándolo por completo. Prefiero, tírenme piedras, la imperfección de “Batman v Superman” antes que la aburrida armonía de este pan sin sal. Me van las idas de olla, las salidas del tiesto, el desparrame… y si algo así no ocurre en un producto de estas características, con unos tíos en pijama dando saltos con mala baba… ¿dónde puede ocurrir? Vale, en la serie B, que es esto mismo pero sin pasta. Ni los momentos de humor bobalicón ni el intercambio de hostiones han dejado huella en mi castigado cerebro. He aceptado, mal que me pese, que estoy cansado de este tipo de cine lineal que te lleva por donde quiere porque no quiere que haya otro sitio. Algo gordo tiene que pasar en el género de superhéroes en pantalla grande para que vuelva a recuperar la ilusión por la magia de unos personajes que se mueven atendiendo a las marcas de posicionamiento que lucen con cinta de cámara en el suelo. Hay que mirar donde hay que mirar para salir bien en la foto, nada de dejar volar el instinto. Instagram está haciendo mucho daño, con o sin filtros. Todo es blanco o negro, malo o bueno, aunque nos vendan cierta “oscuridad”. Toda la sustancia que tenía el cómic en este sentido, se perdió por los despachos. Ni por asomo se plantean algo realmente retorcido a pesar del escenario. Hay dos bandos y da igual lo que piense cada cual, cada rol, ¡que se peguen entre ellos! Se sigue llevando la posición del misionero, ¿para qué volvernos locos? Show me the money!!! Lloro en silencio.

La invitación (recomendación)

Filed under: Celuloide — el Domingo, 10 de abril
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“La invitación” fue la película triunfadora en el pasado festival de Sitges, una buena muestra de cine independiente de género dirigida por Karyn Kusama, también detrás de “Jennifer´s body”. Su premisa atiende a cierta tendencia en el fantástico que apuesta por rodar en espacios reducidos, acorde al ajuste de presupuesto. Un grupo de amigos se sienta a cenar en una vivienda de un barrio burgués, una opción de ocio muy típica en EE.UU., y nada es lo que parece. Lo que empieza siendo una cita agradable va enturbiándose en beneficio del suspense. A través de los diálogos, y el comportamiento en la mesa, aflora información que pervierte la relación entre los personajes, dando pie a la desconfianza y a un posible estallido de violencia. Como la vida misma. Diseccionar la clase media americana es el objetivo de este tipo de propuestas, en la línea de la estimable “Coherence”. Los dúplex, el chalet adosado y las mansiones pomposas como centro neurálgico del espanto, el espejismo de una existencia aparentemente acomodada. El núcleo residencial como metáfora de nuestros demonios. El miedo escondido en los pliegues de la cotidianidad. El infierno son los demás. Y nosotros mismos.

(texto publicado en el suplemento GPS de EL CORREO)

“Gárgaras”, rodando en los 90

Filed under: Autobombo,Celuloide — el Martes, 5 de abril

Con todos ustedes “GÁRGARAS”, el corto que perpetramos en los años 90 en pleno auge del gore, la caspa y el ensayo. Oda al splatter vintage viéndolo ahora, rodado en formato 4:3 y ripeado de una VHS milenaria. Disfruten vuesas mercedes, cinéfagos de pro, de su buen mal gusto.

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