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cine comic y otras hierbas

Magical film

Filed under: Celuloide — el Lunes, 20 de octubre

magical-girl

Ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película en San Sebastián y de la Concha de Plata al Mejor Director, “Magical Girl” ha podido encontrar en el festival donostiarra un merecido aliado, vital y necesario, para su mejor recepción en la taquilla. No es una película fácil para el espectador medio la inquietante y perversa propuesta de Carlos Vermut, curtido en el ámbito del cómic como dibujante y guionista. Tras llamar la atención con “Maquetas” y “Don Pepe Popi”, dos piezas maestras en el formato corto, “Diamond Flash”, un largometraje realizado casi con lo puesto, le puso en el mapa. Originalidad y riesgo no le faltan a este cineasta de mirada perturbadora que consigue llevar al público, si se deja, por donde quiere, apoyándose en un elenco de campanillas, con Luis Bermejo, José Sacristán y Bárbara Lennie a la cabeza. El deseo de un padre de contentar a su hija enferma con un regalo inusual se retuerce hasta lo inimaginable en un puzzle de emociones y arrebatos que golpea la razón. Indispensable es decir poco.

(texto publicado en el suplemento GPS de El Correo)

Carbón negro, buena mierda

Filed under: Celuloide — el Jueves, 9 de octubre

En la línea de la también genial, e imprescindible, “Un toque de violencia”, “Black Coal” confirma que el cine oriental es el que mejor consigue atrapar al espectador alejándose de lo convencional. Estamos ante un thriller en el cual lo que menos importa es la intriga, el suspense, desvelar el misterio. Los personajes principales y lo que ocurre a su alrededor, sus circunstancias y cómo reaccionan ante ellas, son el punto fuerte de una historia inquietante que cuenta con algunas secuencias fulminantes: atención a una escena de un tiroteo en una peluquería, de una crudeza insuperable, por no hablar del inesperado y pirotécnico epílogo de un filme que cuenta con con unos códigos personales más que alabables, máxime en los tiempos que corren.

black coal

“Black Coal” pudo verse hace nada en el festival de San Sebastián, donde fue programada a la hora de la siesta o al anochecer, haciendo flaco favor a su sentido del ritmo. En Berlín se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película y premiaron también a su protagonista, Fan Liao, en la piel de un ex-policía con problemas de alcoholismo imbuido por su cuenta en la investigación de un cruento asesinato sin resolver. Delicatessen.

(texto publicado en El Correo)

Mundo remake

Filed under: Celuloide — el Miércoles, 1 de octubre

A los cinéfilos de última generación el cine de Tarantino les parece el principio de todo, es decir, algo viejo, por mal que nos pese a muchos. Los años 90 pasaron y muchos títulos de aquella década, obviada y ahora encumbrada, son susceptibles de ser rehechos. Uno se da cuenta de que pasan los años –de verdad- cuando nuevas versiones de títulos cinematográficos que marcaron una época asaltan la cartelera. Peinamos canas, peinamos remakes, aunque nos sorprenda, en gran parte porque no queremos admitir la realidad y tantas horas abducidos por la sala oscura pasan factura, aunque alivien el tedio y el cine nos ofrezca una existencia más excitante y llevadera. Es citado el responsable de “Pulp Fiction” por aparentemente cercano en el tiempo, por poner un ancla a los pensamientos que vehiculan este texto. Además, su visita a Sitges a presentar “Curdled” fue el principio de una gran amistad con el festival para el que esto escribe. Desde entonces, y antes, bastante antes, su programación ha acogido edición tras edición innumerables películas de culto rodadas de nuevo para adaptarse a la actualidad. También han lucido en su ecléctica parrilla filmes de nacionalidad exótica absorbidos por la industria hollywoodense, puestos al día, convenientemente maqueados, con desigual fortuna, para llegar con mayor garantía de triunfo a su supuesto público potencial, una idea harto discutible.

patrick

En 2013 Sitges cuenta con varios esperados remakes, como “We Are What We Are” y “Patrick”. El título mexicano es cercano en el tiempo, atiende a la mentada fórmula de rehacer a la americana lo bien hecho en otro país, una estrategia no siempre eficaz. Con la segunda propuesta se actualiza una cult-movie esencial de finales de los 70. Los que la disfrutaron por aquel entonces en pantalla grande repeinan canas, y cuentan por decenas sus arrugas cinéfagas. Los habrá que sufrieron lo suyo viéndola de tapadillo en la tierna infancia, escondidos detrás del sofá o empleando cualquier otra maniobra púber de acercamiento a lo prohibido a través de la ventana electrónica. Precisamente Guillermo del Toro, amante del celuloide fantástico hasta la médula, llevaba tiempo queriendo adaptar a los nuevos tiempos una de las películas que le marcaron de niño. Toda una generación lo pasó fatal de chaval al ver un telefilm de la ABC del año 1973, “Frío en la noche (Don’t be afraid of the dark)”, que paso a ser “No tengas miedo a la oscuridad”, a secas, hace no mucho. Desgraciadamente, el resultado novedoso nos aburrió sobremanera, el director que asumió el encargo se dejó el salero en casa y el máximo artífice de la fantabulosa “Pacific Rim” permitió desde la producción la domesticación de una pieza básica en su bagaje cinematográfico.

perros

Hay una manía extendida que consiste en edulcorar lo que funcionó hace tiempo, en tergiversar las virtudes de grandes clásicos en pos de una comercialidad mal entendida. Hay una obsesión por dar un barniz de realismo a los productos de nueva hornada, entorpeciendo los mecanismos del género. Se fastidia el espectáculo al querer explicar lo inexplicable, uno de los puntos fuertes del fantástico, de la ficción en definitiva. Pasa a menudo, por no decir siempre, con los remakes made in USA de cintas orientales de éxito, “The ring” sin ir más lejos. Si los fenómenos del más allá no terminan de entenderse, mejor que mejor, lo indescifrable tiene más intríngulis, da más miedo, no siempre ayuda poner un pie en lo palpable. En otro ámbito, también hay que ser muy valiente, o muy insensato, tener pocas luces, o demasiadas, para aceptar el cometido de afrontar detrás de la cámara una nueva versión de “Perros de paja”, incuestionable obra maestra del inefable Sam Peckinpah, un director de raza que tendría serias complicaciones para ejercer su profesión en los tiempos que corren, donde la obsesiva y asfixiante corrección política es el cáncer de la creatividad. Pero alguien se atrevió, como ha ocurrido tantas otras veces. Nos sonó en su día a inocentada el anuncio de que el mismísimo Werner Herzog encabezaba junto a Nicolas Cage un supuesto remake de “Teniente corrupto”, la obra magna de Abel Ferrara rodada en 1992, con Harvey Keitel como protagonista. Meses más tarde el proyecto visitaba la cartelera ante los atónitos ojos de los seguidores del polifacético cineasta, de autoría incuestionable.

dawnofthedead2004

Freddy Krueger, el psycho-killer con cara de pizza, sombrero de ala y jersey a rayas, fue también maquillado para su nueva gira, casi treinta años después de su lanzamiento al estrellato de la mano de Wes Craven. El promotor de esta nueva versión, el indómito Michael Bay –tipo respetable tras degustar la genial “Dolor y dinero”-, hizo lo propio con “La Matanza de Texas”. Se revisa así un clásico del cine de terror, se le da brillo para que las nuevas generaciones se pongan al día (y tan contentos). Recordemos el escalofrío poco duradero cuando en el pasado siglo saltó la noticia de que se iban a colorear largometrajes en blanco y negro para mejorar la digestión del público medio. Los acérrimos aficionados al género nos llevamos las manos a la cabeza con la puesta en marcha de “La cosa (The thing)”, versión de 2011. No era un remake del clásico protagonizado por Kurt Russell, que a su vez partía de “El enigma de otro mundo”, firmado por Howard Hawks. Era una precuela, como ya ocurriera con la exitosa “El origen del planeta de los simios”, otra opción a tener en cuenta en esta invasión de éxitos revividos. Teniendo en cuenta que las comparaciones son odiosas, las propuestas recientes que recogen temáticas que funcionaron hace años, remozándolas de aquella manera, es mejor verlas como algo independiente. El lavado de cara, descafeinado, de la cinta obra del excelso John Carpenter clausuró Sitges, donde fue recibida con ganas, aunque no caló en el personal, ni de lejos, tanto como la cult-movie original pergeñada en los míticos años 80, cuna de títulos potencialmente remakeables. Con “Prometheus”, de guión tan injustificable como sugerente y divertido, Ridley Scott tiro hábilmente por la calle del medio y nos ofreció un delirante reboot de “Alien”, con la etiqueta de capítulo anterior, reforzando una franquicia imitada una y mil veces en adaptaciones no confesas, otro mundo por explorar, si tuviésemos más extensión para un tema de estas características. ¿Relación de “Los otros” con “Suspense (The innocents)?

The Innocents

Pero aliviemos el sentimiento hater, porque también el ejercicio del remake nos ha traído sorpresas muy agradables, como el comienzo de “Amanecer de los muertos”, uno de los arranques más potentes del cine de terror de los últimos tiempos y, probablemente, la mejor película de Zack Snyder, neutralizado tras caer en manos del virus Nolan, defensor de añadir realismo a lo que no lo necesita, un pecado mortal en el reino de la fantasía que no nos cansamos de denunciar. El maestro Rob Zombie firmó un remake potente con “Halloween”, otro Carpenter indispensable, y se salió del tiesto con la secuela, de obligado visionado para entender mejor la poderosa –y ya referencial- “The Lords of Salem”. La renovada “Evil Dead” reivindicaba más sangre que su inspiración, nada de soserías, con un final apoteósico, digno de ser mencionado en representación de lo último de lo último. Concluimos este resumen del mundo del remake oscuro destacando a Haneke, capaz de rehacerse con nota alta a sí mismo en la traslación USA de “Funny Games”, prácticamente plano por plano, es decir, ¿para qué cambiar lo que ya está bien? Se supone que cuando retomamos algo partiendo de cero es porque queremos mejorarlo. Como ir a por la matrícula de honor en el curso académico después del sobresaliente. Por tanto, ¿qué hacer si la película original nos ofrece un material de partida insuperable? Por lógica, basta con rematar la nueva faena con los mínimos retoques. Me pido “Los viajeros de la noche”, de Kathryn Bigelow.

(texto aparecido en el diario del festival de cine de Sitges)

Pop Porn

Filed under: Bizarrismo TuTubesco,Caja tonta,Celuloide — el Lunes, 29 de septiembre

Si hablamos de modos de representación audiovisual frescos, originales, que van encontrado su hueco en los últimos tiempos, afectando al lenguaje habitual del cine, y de nuevos canales de distribución, el género pornográfico ha encontrado en la red su hábitat natural. Las películas X al uso apenas se consumen, han sido sustituidas por un tipo de imágenes más cercanas al demandante. Escenas de sexo explícito donde despunta el POV (point of view), género en sí mismo, relevo del porno gonzo, ideado para implicar al máximo al espectador, como si éste interviniese en la escena, con el uso y abuso de la cámara subjetiva. Actualmente los beneficios del negocio de audiovisual subido de tono vienen más de las webcams. Los ingresos aumentan cuando la actriz que trabaja frente a la cámara, llamando la atención de los usuarios que pagan por conectarse y verla en acción, goza de mayor fama. La popularidad se la sigue otorgando las escenas que rueda para su divulgación previo pago, imágenes calientes que, inevitablemente, son pasto de la descarga ilegal. Como los cantantes y grupos musicales que aplauden la libre divulgación de su música porque se ganan la vida gracias a los conciertos en vivo y en directo, en el mundo del sexo virtual son conscientes del panorama reinante. La interactividad, con periféricos de por medio, es el siguiente paso en la cadena de explotación de uno de los mayores motores de la existencia del hombre. Porno transmedia. Existen webs donde el propio espectador construye su película X eligiendo los encuadres, el punto de vista, el tipo de actividad registrada, etc… Los aficionados también cuelgan su material, grabado por ellos mismos en sus hogares, el llamado porno casero, consecuencia de una demanda a dos bandas, el voyeurismo onanista y el excitante exhibicionismo, reflejo de la idea de espectador partícipe.

Picture

El excéntrico James Gunn, un tipo a tener en cuenta que se divierte dando vueltas de tuerca a los códigos de todo género que se le pone por delante, ha decidido aprovecharse de lo antepuesto y hacernos reír de calentón. En su webserie PG Porn (James Gunn, 2008-2009), disponible parte en YouTube –las piezas no censuradas- y en el site del cineasta, se ríe de los lugares comunes de la pornografía, cuyo hábitat natural actual es internet, como ha quedado claro. De amplia difusión en la red, tuvo su repercusión gracias a la temática y el indudable ingenio de su responsable. Los videos son fragmentos, aparentemente extraídos de un filme X, donde no hay sexo explícito en ningún momento, convirtiéndose en divertidos sketches donde tienen cabida desopilantes giros inesperados, números musicales, salpicaduras gore, entrañables momentos de apología del VHS, drops incluidos… En las imágenes, de estética cuidada, atendiendo a los tics del género, pilar fundamental de su gracejo, interactúan actrices reconocidas del mundo del porno, entre ellas las mediáticas Sasha Grey o Belladona, junto a nombres de series televisivas de culto como Buffy cazavampiros, Smallville o Firefly, entre otras.

PG_Porn

PG Porn es un ejemplo incendiario de material realizado directamente para su visionado en internet. La parodia funciona muy bien en la red. Si es de calidad, la comedia en general se erige como imparable viral. El propio Gunn, casi siempre con la ayuda de sus hermanos, bajo el sello de su productora The Good Guys, cuenta con otros proyectos en esta onda, entre ellos el piloto de la web sitcom Humanzee. Un delirio que formaba parte, inicialmente, de una serie de encargos de Microsoft a varios cineastas. El punto de partida era mezclar humor y terror en diversas piezas cortas para Xbox Live. La ida de olla de Gunn, cuyos comienzos en la Troma siguen latiendo en su cerebro iconoclasta, puso los pelos de punta a los subordinados de Bill Gates. La empresa censuró el episodio y el director de la estimable “Super” decidió huir hacia adelante colgando él mismo en la red, sin cortes, su loca propuesta. El microfilme, plagado de referencias cinéfagas, sirve de excusa para jactarse sin remilgos de las películas con mascotas humanizadas.

(texto rescatado del fanzine FUERZA VITAL)

Queridos malnacidos

Filed under: Celuloide — el Martes, 16 de septiembre

No hay título que defina mejor la perversidad que puede esconderse bajo la piel de un tierno infante. “¿Quién puede matar a un niño?” lo dice todo en apenas un puñado palabras. Somos incapaces de hacer daño a un ser humano de corta edad, a un menor que apenas echa a andar, aunque se revele como un siniestro rapaz. Sin embargo, ellos, pequeños pero psicópatas, pueden sacarnos los ojos sin rechistar. Cría cuervos y atente a las consecuencias.

niño

El cine de horror y aledaños ha encontrado una interesante fuente de inspiración chapoteando en el lado oscuro del parvulario. El insigne Chicho Ibáñez Serrador exprimió a conciencia, no dejó escapar tan sugestiva materia prima, firmando una obra magna del género de terror. Nada puede dar más miedo, por real y cercano, que una inocente criatura ejerciendo el mal con crueldad. Sin Satán de por medio ni nada parecido. Sin razón aparente. El escalofrío se siente más cuando un pequeñajo malparido se come nuestras almas, se bebe nuestra sangre, dejando a la altura del barro toda mente retorcida adulta. La imborrable escena de la piñata humana de “¿Quién puede matar a un niño?” representa un sadismo atávico. Los mocosos golpean con fruición el cuerpo magullado del adulto colgado del techo por los pies. Se recrean en su agonía. El espectador  aparta la vista mientras se pregunta por la irracionalidad de ese inquietante tormento, de ese angustioso momento, aparentemente un simple divertimento para los pizpiretos churumbeles. El juego macabro de los malditos críos refleja algo que nos cuesta creer: somos malvados desde nuestro nacimiento. El cine que explora las raíces del mal así lo cree. Afortunadamente, unos menos que otros. ¿Seguro? Desazón.

baby-blood

La enferma protagonista de “Cromosoma 3” enviaba a sus pequeños monstruos a sembrar el pánico, niños con pinta de clones que surgían como respuesta somática a los trastornos mentales de su progenitora. La cinta de culto de Cronenberg cuenta con una imagen tan fascinante como estremecedora: una madre devorando a un hijo, mordiendo un feto sanguinolento, como el Saturno de Goya. Gore en estado puro. Mal rollo. Cualquier chico puede ser un demonio sin estar poseído por Belcebú. El terror está en casa. Entre nosotros. No tenemos que adentrarnos en los dominios del celuloide fantástico, ya sabemos que “La profecía” o “La semilla del diablo” –ese terrible título spoiler- son dos clásicos incontestables, para encontrar mentes pérfidas que abandonan la placenta con modales desviados. Así lo defiende las hipnótica “Tenemos que hablar de Kevin”, de reciente cosecha. Un primogénito cabrón hasta decir basta, de mente maquiavélica, un sociópata en potencia, carente de escrúpulos, disfruta echando sal sobre las heridas. Degusta el mal ajeno. Como los protagonistas de “El buen hijo” o “Semilla de maldad”. Angelitos negros. En “¡Estoy vivo!” y “Baby blood” son bebés hambrientos. Caníbales de la humanidad. Nos comen antes de que los devoremos nosotros. Saturno al carajo. La chavalada matarife de “Los chicos del maíz” extermina a los adultos por razones obvias, igual que los niños risueños e hijoputas de “The Children”. En “Vinyan”, como en “El señor de las moscas”, se organizan sin los mayores, con sus propias reglas, tan duras o más que las de sus progenitores. Niños y adolescente antisociales con ganas de meter el dedo en el ojo, el puño en la llaga, los hay a patadas. No se les va de la cabeza matar al padre. Lo necesitan. ¡Lo necesitan! Lo más tremebundo es que la realidad siempre supera a la ficción.

(texto aparecido en el diario del festival de cine de Sitges)

Fragmentación audiovisual

Filed under: Caja tonta,Celuloide,Letrax — el Martes, 9 de septiembre

buffer

Bienvenidos a un mundo donde se lee en diagonal, si se lee, y se mira igual. Vivimos en la era de la sobrecarga informativa. La atención que prestamos a una pieza audiovisual depende del vaivén del buffering y el empeño de nuestra vista. Si la carga del material a degustar nos hace esperar más de la cuenta, nos ponemos nerviosos y a otra cosa mariposa. Si el ADSL no se comporta como debiera, el link que hemos pinchado puede perder su oportunidad. La paciencia se mide en porcentajes de barra, programada en horizontal. Si se mueve lenta, mal vamos. Si crece con más arritmia que armonía, no hay derecho. Cuidado también con la duración del show ofertado. En milésimas de segundo nos ahoga el tedio ante la posibilidad de encontrar otra oferta de entretenimiento con un chasquido de dedos. De un lado saltamos a otro, sin rechistar, a golpe de cursor, y tiro porque me toca. Empezamos buscando un videotutorial sobre cómo descargar videos de YouTube y acabamos en un site repleto de fotografías inefables protagonizadas por familias americanas sonrientes cuyas vidas transcurren en los años 80. Han pasado 5 horas desde el primer click con una intención clara. O más. Nos perdemos en un mar de píxels. La dispersión nos embriaga. Concentrarse en algo concreto cuesta demasiado, cada día más, porque nos rodea el todo y la nada. Sufrimos tiempos de fragmentación. El cine padece especialmente esta terrible enfermedad vírica. Lejos de la sala oscura y de su ritual -siempre que seamos educados-, es un acto en desuso el hecho de ver exclusivamente una película delante del televisor, el ordenador, el iPad o cualquier otra plataforma, sin otra tarea entre manos que nos distraiga, grande o pequeña. Se lleva afrontar en paralelo varias labores a la vez que reclaman un mínimo de atención, dando como resultado la volatilidad casi total de lo que devoramos, martirizando la retina. Es imposible entrar en el juego de un cineasta y prenderse de sus intenciones, gozar con su voz en definitiva, si visionamos su obra mientras tuiteamos y tenemos otras ventanas abiertas. Si la propuesta del artista se aleja de lo meramente visual, de lo convencional, y no le dedicamos nuestro tiempo y energía con cierta lógica, es más que probable que no lleguemos a entenderlo. Un filme con un ritmo endiablado nos puede parecer un rollo si hemos parado el reproductor varias veces a lo largo del metraje para contestar whatsapps, comentar en las redes sociales lo que estamos viendo, con foto incluida, o, simplemente, levantarnos compulsivamente para ir al baño. Manda el zappeo mental rápido. Damos al play mientras cumplimos con las obligaciones del hogar o trabajamos frente a otro monitor situado en el mismo campo de visión. La creatividad de hoy debe luchar contra el caos multipantalla para conectar con el cerebro del espectador. Estamos en el centro de una tormenta de imágenes que jamás va a amainar. Valorar una producción a trompicones, alternando, sin darle al pause, la pestaña que le acoge con otras adyacentes, da alas al non sense. Somos trolls de nosotros mismos. Entes dispersos. Loading…

(columna aparecida en el nº 135 de la revista NEO2, aquí sin cortes)

El congreso

Filed under: Celuloide — el Lunes, 1 de septiembre

the-congress

“El congreso” mezcla animación e imagen real al servicio de un relato imaginativo que mezcla drama y ciencia-ficción. Detrás de esta co-producción europea está Ari Folman, responsable de la sugestiva “Vals con Bashir”, de obligado visionado. Basada en la novela “Congreso de futurología”, de Stanislaw Lem, la película se programó, con buena acogida, en el pasado festival de cine de Sitges, siempre a la última, apostando por un abanico de miradas cinematográficas entre las cuales funciona esta propuesta inusual que se deja llevar por la fantasía en la forma para arropar un discurso fatalista. La exquisita Robin Wright encarna a una actriz de éxito, ella misma, a la que proponen comprar su imagen como si firmase un pacto con el diablo. Al vender los derechos su identidad, convenientemente escaneada, puede ser utilizada digitalmente por el cliente a su antojo. A cambio le ofrecen una cantidad de dinero desorbitada y la posibilidad de mantenerse siempre joven en las pantallas. Una atractiva premisa que se pierde en los mares de Matrix en su discurso mientras ofrece un espectáculo vibrante cuando entran en escena los cartoons. Un festival de dibujos animados fuera de lo convencional.

(texto informativo aparecido en EL CORREO)

Up James Gunn !!!

Filed under: Celuloide — el Sábado, 16 de agosto

“Guardianes de la Galaxia” ha arrasado en la taquilla americana, consiguiendo la friolera de 160 millones de dólares en su primer fin de semana de estreno, todo un record histórico que certifica el tirón inconmensurable de las adaptaciones de Marvel a la gran pantalla. No olvidemos que detrás está Disney, pero resulta interesante que haya dado el petardazo una versión de un cómic poco conocido para el gran público y, sobre todo, que haya manejado los hilos un cineasta tan excéntrico e impredecible como James Gunn, un tipo a tener en cuenta que se divierte dando vueltas de tuerca a los códigos de todo género que se le pone por delante. En su webserie “PG Porn” se reía de los lugares comunes del cine X. De amplia difusión en la red, tuvo su repercusión gracias a la temática y el indudable ingenio de su responsable. Los videos, aparentemente fragmentos extraídos de un filme más que subido de tono, sin sexo explícito en ningún momento, son divertidos sketches donde tienen cabida giros desopilantes, números musicales, gore, apología del VHS… Un ejemplo incendiario de material realizado directamente para su visionado en internet.

guardiansofthegalaxy
El propio Gunn, bajo el sello de su productora The Good Guys, cuenta con otros proyectos en esta onda, entre ellos el piloto de la web sitcom “Humanzee”. En formato largo ya mostró su peculiar visión del mundo de los superhéroes de la mano de la reivindicable “Super”. Estamos ante un salto del cómic a la gran pantalla con un indudable sello personal, dato que deberían tener en cuenta en un futuro los jerifaltes de Hollywood y aquellos que pretenden ser como ellos. “Guardianes de la Galaxia” propone un viaje interestelar donde, además de efectos visuales a troche y moche y peleas de otro mundo hay mucho sentido del humor –apunta, Nolan-. La historia reúne a un grupo de inadaptados que deben unir sus fuerzas para salvar el destino del universo de los tejemanejes del villano de turno. Peter Quill (Chris Pratt) es un terrícola con ADN extraterrestre que se hace llamar Star-Lord. Es el cabecilla del equipo, donde también figuran Gamora (Zoe Saldana), una alienígena entrenada para ser un arma perfecta; Rocket –con la voz de Bradley Cooper-, un mapache experto en tácticas de batalla, un héroe inusual a pesar de su corta estatura; Drax (Dave Bautista), un ser hipervitaminado que surca el espacio en busca de venganza; y Groot –doblado por Vin Diesel-, un ente arbóreo, férreo aliado. El show está garantizado.

(Texto informativo publicado en el suplemento GPS de El Correo)

Charlando de cine

Filed under: Autobombo,Celuloide — el Lunes, 11 de agosto

Vamos con otra entrevista, bien larga y más que cuca, que me han hecho a propósito de NEUROWORLD para el indispensable portal de cine Las Horas Perdidas. Afortunadamente hay prensa especializada que se preocupa por dar voz a propuestas alejadas de lo convencional. En la media hora de charla hablo de la pelí, de mi idea del cine y de la creación en general, de los videoclips, las redes sociales… y gesticulo, gesticulo mucho… ¡tiembla Andy Serkis!

Imagen de previsualización de YouTube

Creaversación

Filed under: Autobombo,Celuloide,Garabatos — el Miércoles, 6 de agosto

Otra entrevista a mi recalcitrante persona en formato videográfico, esta vez sobre el ejercicio de la creación en general, realizada para el interesante portal NAWTA. Curiosamente, tiene un montón de visitas. ¡Gracias!

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