A bocajarro
Imaginemos que un sujeto trajeado, con buen aspecto, nos persigue allá donde vamos. Lleva un misterioso maletín en la mano, no es el cobrador del frac, y cuando logra alcanzarnos nos hace una escalofriante pregunta: ¿Le gustaría matar a alguien y salir limpio del crimen?

El muy truhán, con su pinta de ejecutivo, escarba en nuestro inconsciente mientras se acaricia la corbata y saca a relucir el odio que quizás llevamos dentro. La venganza es un plato que se sirve frío y el personaje del maletín nos plantea, sin duda, una jugosa oferta. ¿Qué puede ocurrir si alguna persona nos ha destrozado la vida y desde entonces su infame estampa no deja de lucir en nuestro punto de mira? ¿Le volaríamos los sesos cual cuadro de Pollock con un tiro de gracia? Una cuestión peliaguda, base argumental de 100 Balas, una serie de alto voltaje que ha encumbrado a su guionista, Brian Azzarello, responsable de un atractivo cómic negro que invita al suspense en cada página. Tras ver la luz en nuestras fronteras de la mano de Norma Editorial, Planeta DeAgostini, la competencia, rescata la saga y la amplía, poniendo al lector en bandeja una nueva oportunidad para disfrutar con las maquinaciones del agente Graves, un hombre misterioso que te ofrece sin miramientos los medios, manera y método para cometer un asesinato y no ser condenado por ello. El maletín que pasea el misterioso personaje contiene una carta blanca, una pistola y 100 balas. Más de uno estamos esperando algo así para acabar con ese molesto vecino que no para de pinchar el CD pirata recopilatorio de éxitos del verano de turno los domingos por la mañana. ¿Hay alguna solución mejor para acabar con semejante plaga?
(Columna dominical rescatada de EL CORREO)
La absoluta falta de pretensiones es una cualidad admirable en el buen cine de entretenimiento, sobre todo cuando se tienen las cosas claras antes de dar el primer golpe de claqueta. Si hablamos de películas de evasión, cuyo único objetivo es hacer pasar un buen rato al espectador sentado en su butaca, hemos de ser conscientes de que también hay que saber rodar este tipo de productos concebidos para el consumo del gran público. No todo vale cuando se huye del conflicto intelectual con el espectador. No hay que quedarse con la idea de que el baremo de calidad puede ser ínfimo cuando tenemos entre las manos una obra modesta que solamente busca hora y media de diversión. Este cuento no se ha aplicado en su debut tardío el distribuidor Francesc Giró, ahora metido a director, que pretende explotar con 
Te despiertas aturdido, entre temblores. No recuerdas bien qué ha ocurrido. No sabes dónde estás. Descubres, atónito, que alguien, no sabes quién ni por qué, te ha encerrado en un habitáculo minúsculo donde apenas hay ventilación y no entra luz alguna. Has sido secuestrado. Bienvenido al infierno. Esta es la dura premisa de partida de
ada los gimnasios en su último texto dominical del suplemento XL Semanal. De parecida manera se pueden definir los festivales de música de verano, pasto de teenagers en celo, borrachuzos de diseño, peter panes contra el tiempo, periodistas gorrones, cool es culo, bla, bla, bla
Sarna con gusto no pica. Así que ¡allí voy yo!, a sudar en grupo al FIB, FIB, FIB!!! Como cada año, arde Benicassim!!!