diario no diariotextos y garabatosfrikodownloadscontacto con tactoborjacrespo.comcunia
cine comic y otras hierbas

Bunny & Pussycat !!!

Filed under: Autobombo,Desvaríos — el Jueves, 27 de septiembre

Homenaje a Snuff 2000

Filed under: Celuloide — el Lunes, 24 de septiembre

Obra de Pere Koniec…

América es un negocio

Filed under: Celuloide — el Viernes, 21 de septiembre

Ya sabemos que los trailers se pasan de listos. Nos cuentan la película entera y hay espectadores que protestan cuando pasan por taquilla y no les cuentan extendido lo que han visto comprimido días antes. Nadie quiere pagar por el fútbol sabiendo el resultado final, habiendo degustado los goles, pero hay gente para todo y el público de las salas de cine quiere sota, caballo y rey. Difícil sacar al personal de lo obvio, se pierden, aunque, afortunadamente, siempre hay excepciones. “Mátalos suavemente” cuenta con una pieza promocional excepcional, musicada con una canción del inmenso Johhny Cash. Es de esos  avances que alimentan el ansia de querer ver un estreno cuanto antes en pantalla grande y, aunque pueda parecer lo contrario, no destripa un filme que cumple con lo que promete y, afortunadamente, va más allá en base a un diálogo demoledor del propio filme: “América no es un país. América es un negocio”.

“Mátalos suavemente” presenta a un puñado de ladrones de poca monta que atracan una partida de póker en busca de dinero fácil y se topan con la mafia. Unos desarrapados ponen contra las cuerdas, por cuestiones del azar, a los reyes del hampa. Un simple robo se convierte en un insulto a los capos del lugar que, sumamente molestos, contratan a un asesino a sueldo para que ponga las cosas en su sitio. Entre criminales anda el juego, con el trasfondo del mensaje de la campaña presidencial de Obama: “Yes, we can”. Si algo hay que destacar de entrada de este recomendable thriller es su casting mayúsculo, con un Brad Pitt contundente en la piel de un matón sin escrúpulo alguno que goza especialmente de sus peripecias sanguinarias cuando las víctimas la palman lentamente. Le secundan pesos pesados directamente ligados al género del cine de gángsters: Ray Liotta y James Gandolfini, el patán de la mítica “Uno de los nuestros” y el rostro imborrable de “Los Soprano”.

La cinta viene firmada por Andrew Dominik, también autor del guión, basado en la novela de George V. Higgins. Como ya hiciera en su anterior propuesta, la recomendable “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, cuida especialmente la estética y la atmósfera de su retoño, ofreciendo un show turbio donde predominan el juego con el foco, los fondos rotos, la cámara lenta y algunos momentos videocliperos de montaje contenido que, con mayor o menor fortuna, introducen al espectador en un relato de cine negro duro y a la encia.

“WESTERN MODERNO”

El cineasta australiano Andrew Dominik sorprendió en 2007 con una propuesta que llamaba la atención desde su título: “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Se marcó un western moderno de look cuidado y ambientación sublime con banda sonora del inefable Nick Cave. Una buena carta de presentación –obtuvo dos nominaciones al Oscar: mejor fotografía y actor de reparto (Casey Affleck)- que logró cautivar a los amantes del género y a toda mente desprejuiciada, a pesar de su larga duración: 160 minutos. Le tocó a Brad Pitt interpretar al forajido más famoso del Oeste americano. El popular astro repite con el director en “Mátalos suavemente” con un papel muy diferente.

(publicado hoy en el suplemento GPS de EL CORREO, sin cortes)

Superpussies !!!

Filed under: Autobombo — el Jueves, 20 de septiembre

Cuando se cumple una década del rodaje de SNUFF 2000, adaptación del álbum homónimo del dibujante M.A. Martín, dirigido por el menda lerenda, hemos pergeñado una nueva colaboración conjunta, SUPERPUSSIES, una obra de microteatro  interpretada por Bárbara Santa-Cruz y Sabrina Praga. Ambas encarnan a Bunny y Pussycat, personajes basados en la serie de tiras de cómic “Fallen Angels” del propio Martín, autor del libreto. Dos mujeres jóvenes, con aspecto de modernas aburguesadas, comparten piso. Son Pussycat y Bunny. Una de ellas se dispone a ver algún video en el ordenador. Hablan de sus cosas y de lo que ven en la pantalla: de cine, de hombres… y psicópatas…

SUPERPUSSIES se estrena en Microteatro por dinero, dentro de las actividades programadas por el canal especializado Calle 13 (Universal) con motivo de su 13º aniversario.

Horario: Sesión Golfa / Miércoles y Jueves / 19, 20, 26 y 27 de Septiembre. /Cuatro funciones diarias a partir de las 23:30 h. / Precio: 4 € por función.

¡¡¡ Hoy estrenamos !!!

Filed under: Autobombo — el Miércoles, 19 de septiembre

Getxo ya tiene cartel

Filed under: Garabatos,Saraos — el Martes, 18 de septiembre

El tiempo pasa volaaaaaando. Del 23 al 25 de noviembre se celebrará el Salón del Cómic de Getxo. Este año el cartel es obra del premiado Santiago Valenzuela (momento ideal para el rescate de ESTA  jugosa entrevista de mi cosecha al papá del Capitán Torrezno). Avanzamos que visitará el evento el personal Eddie Campbell como firma insigne. ¡Seguiremos informando!

Sospechosos habituales…

Filed under: Autobombo — el Lunes, 17 de septiembre

Rompiendo la simetría en la presentación de Microteatro por Calle 13. ¡¡¡Pasado mañana estrenamos SUPERPUSSIES!!!

What the fuck is…

Filed under: Desvaríos — el Domingo, 9 de septiembre

Exito para perdedores

Filed under: Garabatos — el Miércoles, 5 de septiembre

Esta vuelta al cole en el INFRAblog va de textos sobre la obra de gente cercana. Va aquí el prólogo que hice para la edición de EXITO PARA PERDEDORES, pergeñado al alimón por Juan Díaz-Faes y David Cantolla con el sello de Astiberri. Aproveché la coyuntura para hablar de mi experiencia en los años 90, como retrata en parte la propia novela gráfica. Me despaché a gusto estás líneas, con emoción, humor y devoción.

“DOS CRACKS EN LO SUYO”

Me encanta la gente inquieta. Seres de una rara especie en extinción. Me gusta tenerlos alrededor. Individuos que no paran de darle vueltas al coco y obran en consecuencia. Disfrutan haciendo cosas sin parar, apasionados en lo suyo. Crean otros mundos que alegran éste, se mueven, agitan conciencias, nos zarandean. Sea por amor al arte o satisfacción personal, para ganarse las lentejas o alimentar el alma. Todo junto es lo ideal, labrándose una carrera profesional envidiable, ¡en pie de guerra!, aprovechando al máximo el tiempo, ocio incluido, para crecer y evolucionar. Me agrada sobremanera que se crucen en mi existencia. Que haya sincronías. Que surjan sinergias. Siento que a veces, consciente o inconscientemente, actúo de elemento catalizador de este tipo de personas, más difíciles de encontrar de lo que parece. Nombres que no actúan dándolo todo en lo suyo únicamente bajo los efectos de un egotrip, sin nada que contar realmente. Le dan al lápiz, el ordenador o la sartén, con corazón y cabeza. Cabeza y corazón. Y modestia, mucha modestia. Los junto, nos juntamos, reímos, curramos, me cuentan, les cuento, les observo, paso envidia sana, me regodeo…

Erase una vez un individuo de aspecto afable, un duende risueño, pizpireto, que se cruzó en mi camino con sus patillas de hacha, revelándose como un excelente operador de cámara en un rodaje apresurado de un videoclip –como todos- allá por el 2010 (a la vuelta de la esquina). El tipo en cuestión, modesto a rabiar, conectó conmigo de inmediato por su condición de asturiano. Aparte, le gustaban los tebeos. Es más, los dibujaba. ¡Los dibuja! Y no lo hace mal. Nada mal. Pero no es su única virtud, amigo lector (¿también en extinción?). Hasta conocer a Juan Díaz-Faes creía que yo, ¡yo!, era “el hombre en España que lo hace todo”, como la canción de Astrud, pero no, ese título no me corresponde. Para nada. Lo gana día a día este currante nato, creador a destajo, que lo mismo ilustra una revista de una compañía aérea recomendando qué hacer en alguna ciudad perdida que dirige un documental de surf original a rabiar, o se curra un ágape que te obliga a replantearte ser creyente. Porque, además de darle al lápiz y a la tecnología audiovisual, Juan cocina como nadie, hace deporte como un jabato -tiene trofeos de natación, juega bien al parchís-, cuenta chistes en las presentaciones (por eso le fichamos, en realidad, para el segundo volumen de “Cortocuentos”), rasca la guitarra… No me dan los dedos para enumerar las buenas acciones de este entrañable compañero de fatigas que, probablemente, se sonroja en grado supino cuando lee estas líneas.

Juan es magia.

A David Cantolla lo conozco menos, apenas un puñado de reuniones en el Oskar, cafetería madrileña en Santo Domingo que ya se ha convertido en mi segunda oficina (la de fauna que se pasa por ahí, ríase usted de la Factory de Warhol). El entusiasmo nos unió enseguida. Conexión. Más complicada de lo que parece en este mundo hiperconectado. El proyecto que tienes entre manos, nunca suficientemente apreciado lector, narra con gracejo y conocimiento de causa parte de sus intensas vivencias. Cuenta mucho del ser humano, de cómo somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, ¡cómo despertar! Tuve la suerte, enorme vista con el tiempo, de vivir en mis propias carnes el boom de las .com, las tiendas virtuales, los canales especializados… Allá en los años 90, aquello era una fiesta. La otra cara está en estas páginas (y más, mucho más…). David vivió esa época de una manera diferente, pero, hablando de ella al unísono, con sus más y sus menos, reímos en alto. Y no lloramos. En absoluto. Ambos, interconectados en el espacio-tiempo, disfrazados cada uno de un palo, aprendimos mucho en esos días de locura empresarial, de nuevas tendencias ahora pasadas, de aceleración… David ha sabido luchar ante la adversidad, aprovechar al máximo los recursos, el momento, el instante… Estar ahí y no mirar para otro lado. El noble ejercicio de levantar proyectos, aparentemente irracionales, sin naufragar, sumido en una tormenta de ideas constante.

David es movimiento.

David y Juan son dos cracks en lo suyo. Son un dúo dinámico ejemplar. Me agrada haberlos juntado con Astiberri, mi casa, su casa, vuestra casa… Me gusta, y mucho, haber podido compartir todos unas cañas -autores, editor y un humilde servidor-, porque la vida está para disfrutarla. Y se disfruta más cuando haces cosas. Muchas cosas. Con gente, mejor. Complicidad lo llaman. Disfruto especialmente con este lanzamiento, porque me siento un poquito, sólo un poquito, culpable de esta alianza, como de tantas otras que, modestia aparte, algún día, cuando alguien tire del hilo, se descubran (para mi regocijo egoísta). Seis grados de separación.

Vivimos un momento de cambios. Hay que reinventarse. Este tomo que tienes entre manos va por ahí. Enseña, entretiene y, además de contar una historia, hace historia. Escrito y dibujado desde el disfrute personal para el disfrute ajeno. Como deben hacerse las cosas. Inquietud. La tuya también, lector. Bienvenido al club.

Magna exposición de Paco Roca

Filed under: Garabatos,Saraos — el Lunes, 3 de septiembre

Comparto amistad con algunos de los dibujantes de cómic que admiro. Un lujazo. Paco Roca es uno de ellos. Este jueves 6 de septiembre inaugura una exposición sobre su obra en el MUVIM de Valencia que no hay que perderse. He participado en el catálogo de la muestra con un texto sobre “El faro” que aquí reproduzco.

“HACIA LA LUZ”

Tengo la suerte, inmensa, de conocer a Paco Roca como persona y artista, la situación ideal para poder valorar su obra por completo, entenderla mejor y disfrutarla con complicidad. Antes de su salto al estrellato definitivo, gracias al Premio Nacional, le entrevisté con motivo del lanzamiento de “Arrugas” en nuestro mercado. Le confesé entonces, como carta de presentación –a veces, casi siempre, no me puedo callar-, que no había podido evitar acercarme a la lectura de su galardonado retoño con cierta desconfianza y bastantes prejuicios. Mis abuelos sufrieron esa terrible enfermedad devoradora de recuerdos que vertebra el cómic, murieron por su culpa, por su grandísima culpa, sin saber quiénes eran. Un tema espinoso. Inevitable, por tanto, el distanciamiento por mi parte. El malestar. Pero el tacto de Paco, su manera de manejar la información y plasmarla en viñetas, de expresarse, me cautivó. Me emocionó su mirada respetuosa, el sentido de humor sutil que enarbolaba y esa explotación a conciencia de las posibilidades del lenguaje del cómic. Así me ganó, como persona y artista.

Después, por coincidencias de la vida –basta que conozcas a alguien para que no paren de irrumpir sincronías-, nos topamos en mil y una mesas redondas donde asumía, encantado, el papel de maestro de ceremonias. Contar con Paco en una presentación, tenerlo sentado al lado, es sinónimo de éxito. Puedo asegurarlo. Está todo hecho. La labor de moderador se convierte en un pasatiempo exquisito. Si se junta con gente como Gallardo, otro que tal baila, el placer es máximo. En dos palabras: pura diversión. Con esos encuentros, cruce de caminos, llegaron de regalo comidas, charlas, conciertos… El pacto entre caballeros estaba hecho. El señor Roca es de los que, si llamas para algo, sea divertido o no, sea un sarao, una liada, una locura o una estupidez, coge el teléfono. Se apunta a un bombardeo. Responde como persona como lo hace como artista. Un tipo con sensibilidad para todo.

Creció leyendo los tebeos de Ibáñez, Uderzo y Hergé -lo ha comentado en más de una entrevista-, algo que, afortunadamente, se nota en su forma de narrar, de planificar la página, de pulir la línea y expresar con el trazo, sin efectismos que no van a ningún sitio. “El faro” (Astiberri, 2009), la obra que nos ocupa –toca centrarse tras piropear inevitablemente al hombre en pijama que dibuja para respirar-, fue el peldaño necesario para que “Arrugas”, la obra más reconocida de Paco hasta el momento, se gestase con acierto en la cabeza de un creador inquieto que ha sabido construir su trayectoria piedra a piedra. Un impulso previo al gran salto en su imparable carrera. Su intención de afrontar una historia de ritmo lento, con pocos personajes, esencialmente dos, es evidente. El diálogo, la interactuación, goza de una importancia mayúscula en una propuesta que apuesta claramente por conmocionar al lector defendiendo el poder de la imaginación y la libertad. Los protagonistas buscan un sueño en un escenario peculiar, con la Guerra Civil española como telón de fondo. El sentido de la aventura atrapado con los mínimos elementos.Imagen de previsualización de YouTube

“El faro”, Premio al mejor Guión de Historieta Realista de 2004 del Diario de Avisos, presenta a un joven soldado republicano que, huyendo desesperado del enemigo a través del bosque, va a parar a un faro aparentemente abandonado en la costa de Cataluña. Allí se encuentra con un tipo orondo y bonachón, el farero, un Quijote marino obsesionado con escapar a través de las aguas a una isla maravillosa donde reina la paz. “Es una tierra casi virgen”, cuenta el entrañable personaje, borrachín y deslenguado, ante todo soñador. “Sus gentes viven en paz los unos con lo otros. Allí, la justicia, más que castigar a quien la incumple, premia al que actúa bien”. Un lugar idílico que también cautiva al precoz recluta tras escuchar con entusiasmo a su nuevo compañero de fatigas. De hecho, cuando escapa de los falangistas ve la luz, la posible libertad, personificada en el faro. Ahí está la bendita clave de todo.

Roca firma un cuento en delicioso bitono –recomendable la última edición, corregida y aumentada, con extras de recibo- que homenajea a clásicos de toda la vida. Iconos de la literatura de aventuras con el mar de fondo, como símbolo de libertad. Simbad, el Capitán Nemo, Ulises, “Los viajes de Gulliver”, “La isla del tesoro”… Todo eso y más, como bien confirman las últimas viñetas de “El faro”, cuyo texto final está basado en un relato del maestro Borges inspirado a su vez en “Las mil y una noches”. El punto de partida del cómic se lo contó el abuelo de una amiga según cuenta el dibujante valenciano. “En una libreta apunto ideas: noticias que me han sorprendido, algún documental, algo que he leído o me han contado y que pueden ser la chispa de inicio para contar algo que me interesa”, me contaba Paco en aquella entrevista que inició nuestra amistad. “Normalmente las ideas no pasan de la libreta. A veces sí. Realizo un borrador a un tamaño pequeño inspirándome en las anécdotas, documentándome. En esta parte confío en que la historia esté bien estructurada en el guión escrito y sólo me preocupo de contar las palabras en imágenes. Una vez tengo esta parte, paso al dibujo definitivo. Aquí confío en que la historia está bien contada y tan sólo me preocupo de dibujarlo lo mejor que puedo. Luego llega la fase del color en la que intento contar las sensaciones de cada escena. Una vez terminado y entregado, después de un año entero de leer sobre un tema, de agobios y estrés por entregar a tiempo, de temores por no ser capaz de expresar lo que quieres y de ver tus limitaciones con el dibujo, después de todo esto, decides que no vuelves a hacer ni un tebeo más. Pero al poco tiempo otra de las ideas que has apuntado en la libreta cobra vida y te obliga a que la hagas”. Por fortuna para nosotros, porque Paco Roca es el faro que ilumina la isla de la imaginación. Nuestra isla. La isla de la libertad.