¡Nutrámonos!
El otro día, en mi periplo Madrid-Bilbao (ando por el norte dandole caña al Salon del Comic de Getxo y montando por fin el clip de Kepa Junkera, entre otros quehaceres), me zampé en un bar de carretera una bolsa de Cheetos pirata con sabor a hamburguesa. Sí, sabor a hamburguesa. Tras bromear con mis compañeros de viaje sobre las posibilidades de comerlos en bocadillo, entre pan y pan, con ketchup y mahonesa, mi mente llegó a la conclusión de que este tipo de mierdas que tanto me gustan y destrozan el estómago son el alimento del futuro. Los habrá con sabor a pollo con patatas, a salmón a la plancha, a pulpo a la gallega y a rabo de toro. Siento escalofríos.