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El espíritu de AlhóndigaKomik

Filed under: Garabatos — el Jueves, 29 de noviembre

Muy triste. Una pena que se hayan cargado, porque sí, de repente, la Beca AlhóndigaKomik (y otras actividades programadas en torno al tema). Algunos ya hemos protestado firmando ESTA CARTA que ha removido algunas conciencias y ha tenido cierto movimiento en prensa. Nada va a cambiar, pero por lo menos ahora la gente inquieta se puede enterar de lo que pasa aquí y allá. Y expresarse. Es lo que tienen, para bien o para mal, las redes sociales.

Una gran pena el cambio de dirección del centro bilbaíno y su repentina falta de sensibilidad con el cómic, cuando era uno de sus ofertas fundamentales. La beca era un símbolo. Un estandarte importante. Un apoyo incondicional a una pasión ascendente, a jóvenes valores, a nuevos artistas que están empezando con ganas a abrirse paso en un camino complicado. La ayuda, además, era un puente a otros países, con Francia a la cabeza, un signo de contemporaneidad, de apertura de miras, de carácter multidisciplinar real, con objetivos conseguidos y mucho que decir por delante.

Me atrevería a decir que se han fulminando uno de las características fundamentales que definía un centro cultural de difuso calado real entre el público como La Alhóndiga, convertido en un cajón de sastre (ya existen en Bilbao el Guggenheim, Bilboarte, el Museo de BB.AA. y demás proyectos vinculados al arte, mientras el cómic se queda sin altavoz para abrirse al público). Con la excusa del “rigor” y el “no favorecer a particulares”, razones más que discutibles –hablamos de una beca irrisoria desde el punto de vista económico, con una inmensa rentabilidad artística-, se funden una línea bien definida tras el trabajo de muchos –doy fe: también lloran la pérdida desde dentro-, un camino abierto que le aportaba personalidad y visibilidad.

Estos días el recinto está lleno de videoconsolas para chavales. Hay marcas por todas partes. Eso es el interés general. Puro arte, sí… Aires de modernidad. Pero claro, el cómic, los tebeos, las viñetas, no mueven tanto dinero como los videojuegos –que también merecen su espacio en un lugar así, por supuesto, pero de otra manera-. La historieta no excita a los patrocinadores. Nos lo han tenido que volver a restregar por la cara.

Con el cómic es difícil quitarse la sensación de que da un paso adelante en su normalización como disciplina artística, como afición y profesión, y dos atrás. Aunque dé uno bien grande, nunca hay que bajar la guardia. Siempre aparece algún indocumentado con ganas de empañar los sueños de mucha gente que vive por y para la historieta. Sin los autores y los aficionados al cómic, sin los periodistas entusiastas del medio, teóricos ilusionados y artistas incombustibles, esto ya no existiría por estos pagos. Somos pequeños pero incansables. Se ha demostrado estos días, con el sentimiento colectivo de tristeza por la supresión de la beca AlhóndigaKomik, que somos un sector solidario, con principios, alejado de comportamientos pretenciosos, humilde, educado, y, sobre todo, trabajador. Autosuficiente. Hay muchos lectores, muchos, que siempre están ahí, fieles, ilusionados y abiertos. Seamos, estemos, también orgullosos.

Con los pies en el suelo, sin abandonar la lucha, sus pedorretas no deben quitarnos la ilusión. Quizás nos empeñamos demasiado, gastamos demasiada energía, en que nos acepten entre ellos. En quererles convencer de que no saben lo que se pierden. Y no hace falta. El cómic goza de una libertad creativa envidiable gracias a que no se meten en nuestros asuntos. Sin embargo, cuando metemos la cabeza en el sistema algún avispado nos da una colleja. O nos ofrecen una galleta para luego quitárnosla. La miel en los labios. Te abro una puerta para luego cerrártela en los morros. La gestión cultural está en manos de quien está y, con la excusa de los recortes, se los están pasando en grande observando nuestras caras de no entender nada. Porque no hay nada que entender.

Disfrutemos de nuestro pequeño planeta. No nos necesitan. No les necesitamos. Sobrevivimos, entre dibujos, colores e ideas. Aunque, ¡ojo!, tampoco vamos a quedarnos de brazos cruzados ante ataques irracionales. Ojalá el espíritu del cómic no se aleje nunca de La Alhóndiga.

¡Larga vida a los tebeos!

P.D.: añado la lectura de ESTE TEXTO sentido sobre el placer de dibujar: ARTE y GARABATOS. Sin cultura estamos abocados a la pobreza de espíritu. Que se callen otros.

3 comentarios »

Comment by Artántida

Una pena la verdad… pequeñas cosas que hacen que cada ciudad sea más “nuestra” y desaparecen en su orden de prioridad

noviembre 30, 2012 @ 11:48 am

Comment by Traka Barraka

Ojalä que haya una pronta reconsideraciön!!!! :( :( :(

diciembre 7, 2012 @ 11:02 am

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