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Del Toro: Uno de los nuestros

Filed under: Celuloide,Garabatos — el Sábado, 30 de agosto

Aprovecho el estreno de HELLBOY 2 para rescatar una entrevista de mi cosecha a Guillermo del Toro… Sobre la peli hablaré en cuanto la vea, que apetece… La entrevistá la realicé con motivo del estreno de la primera parte, para la revista de cómic Trama y EL CORREO – Vocento. Aquí tenéis un mix de ambas, donde hablamos de cine y tebeos…

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El cineasta mexicano Guillermo del Toro pertenece a una generación de directores que defienden a capa y espada su amor al género fantástico. El cine y el cómic son sus dos grandes pasiones, que fusiona siempre que puede. Tras inaugurar su ascendente carrera con la reivindicable “Cronos”, pasearse por Hollywood con dificultad de la mano de “Mimic” y retomar energías con “El espinazo del diablo”, el éxito de “Blade 2” le permitió trasladar al celuloide las viñetas de “Hellboy”.

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Del Toro derrocha simpatía y no esconde la pasión por su trabajo. Defiende una interesante política en su carrera: alternar grandes producciones con iniciativas más modestas que dejan respirar su trayectoria. Atraído por la oscuridad y los ambientes góticos, el inefable director azteca cumplió un sueño al insuflar vida sobre fotogramas al detective paranormal más grande del mundo, “Hellboy”, el héroe de papel creado por Mike Mignola, “una película de monstruos”, según sus palabras, una de sus mayores filias. Fiel seguidor del género de terror, Del Toro afirma rotundo que uno de sus principios, mal que le pese, es “no hacer ninguna película por la que no estuviera dispuesto a empeñar mi casa”.

-¿De dónde viene tu amor por el cine fantástico?
Ni mi familia ni yo recordamos una época en la cual haya sido medianamente “normal”. En una grabación en Super 8 que hizo mi padre unas Navidades, donde se ve que apenas sé hablar y estoy aprendiendo a decir cosas, balbuceo que quiero que el niño Dios me traiga de regalo una mandrágora para hacer brujería. Desde siempre me ha gustado lo terrorífico, lo raro y lo bizarro.

-¿Qué influencias guían tu filmografía?
Es una mezcolanza de todo lo que me gusta. Y más que una atracción por el género de horror, que evidentemente me encanta, hay un amor más profundo por el monstruo. Intelectualmente y espiritualmente me encantan las películas de cine fantástico, pero para mi hay algo muy primario que se sublima cuando surge un monstruo en la gran pantalla. No me importa si es un monstruo maravilloso o medianamente cutre, pero siento la emoción de un niño cuando los veo.

-“Hellboy”, por ejemplo, se puede entender claramente como una película de monstruos.
Con Mignola suelo comentar que “Hellboy” es una película como de Harryhausen, en las que lo que más importa son los monstruos luchando entre ellos, dándose de tortas. Lo importante es el monstruo. “Blade 2” y “Mimic” son películas de monstruos también. Tengo un amor perdido por este tipo de filmes.

-Tus filmes comparten momentos claustrofóbicos. ¿Te atrae la oscuridad?
No me gusta la luz del día. Cuando le oigo a alguien decir que hace un día precioso no le entiendo. La noche me gusta mucho.

-Sueles comentar que con “Mimic” no te quedaste nada contento.
Tiene una hora que me gusta mucho, y media hora que detesto.

-¿Aceptaste realizar “Blade 2”, una película de encargo, para demostrar que podías hacer “Hellboy”?
Sí, es cierto. Además de eso, la hice porque quería hacer a “los segadores”, los vampiros enemigos de Blade, que desencajan la mandíbula como las serpientes para morder. Se basan en una idea que tenía dibujada en un cuaderno de apuntes que siempre llevo conmigo.

-¿Conocías el cómic de “Blade”?
Sí, lo conocía, pero el personaje en los tebeos era un poco patético. El personaje en cine me pareció mucho más interesante. La primera entrega merece más crédito del que tiene. Es una perla para el cine-cómic moderno. Prefigura Matrix y la estética del cuero negro, entre un montón de cosas.

-Segura, Alex de la Iglesia… Todos compartís la afición a los tebeos.
Sin duda, hay una generación “freakie” de directores, en la que también se puede incluir a gente como Sam Raimi o Peter Jackson. Somos gente que valoramos el cómic y no menospreciamos la cultura pop. Hay una diferencia muy grande entre la forma en que Tim Burton, el cineasta freakie por excelencia, adapta Batman, y la forma plana en que Joel Schumacher trata el personaje.

-Santiago Segura ha hecho divertidos cameos en algunas de tus películas.
Le conocí cuando presentaba “Cronos” en el festival de Sitges, donde el pasaba su cortometraje “Perturbado”. Me pareció una obra maestra e insólita en el cine de habla hispana. Por aquel entonces era un humilde cineasta de Carabanchel, muy lejos del actual fenómeno en el cual se ha convertido. Nos hicimos muy amigos y a partir de ese momento hemos estado en contacto siempre. Colaboramos juntos, intercambiando ideas y opiniones sobre nuestros guiones.

-Hasta ahora has ido alternando en tu filmografía proyectos más personales y arriesgados con grandes producciones.
Creo que en parte sí, y “Hellboy” fue el primer paso en esa dirección. La película para mi es muy personal. No creo que hice una película para todo el público. La prueba es que en EE.UU. había gente que reaccionaba ya desde el título, al estar relacionado con el infierno. Para algunos, los niños no debían verla. Aparte, el punto de partida era un cómic que tiene un público muy leal, pero no es el mismo que el de Spider-Man o Superman. Es un público un poco más consciente de una suerte de ironía y de sentido del humor por parte de Mignola hacia su creación. El subtitulo del tebeo lo dice todo: “El detective paranormal más grande del mundo”.

-¿Gozaste de libertad a la hora de afrontar ese proyecto o tuviste que “suavizarlo”?
Hice la película con total libertad. Si te gusta o no te gusta es mi culpa. Fue la primera vez que me enfrenté en Hollywood a un sistema en el cual me dejaban hacer lo que quería. Tanto en “Mimic” como en “Blade 2” había compromisos.

-¿Fueron complicados los efectos especiales de “Hellboy”?
Necesitábamos mucha precisión a la hora de hacer ciertas cosas y, como en toda película, se me ocurrían ideas la noche anterior, y había que improvisar dentro de unos márgenes. Pero no hubo problema, fuimos rígidos con el presupuesto, y nos gastamos lo que teníamos que gastarnos. Además me encantó trabajar con compañías que no habían hecho películas americanas, como la española “DDT”.

-También contaste con Rick Baker, todo un experto.
Era el único con amplia experiencia. Se encargó únicamente de la caracterización de Hellboy.

-¿Qué opinas del auge de películas basadas en tebeos?
Me gusta mucho pensar que gracias a ello hay obras poco conocidas, como “Ghost World”, que han tenido una versión en imagen real muy afortunada. Otro beneficio es la revalorización del lenguaje del cómic como forma narrativa gracias a documentales como el de Crumb.

-¿Qué necesita el cómic para llegar a más público?
Al cómic le faltan lectores y difusión, pero la gente prefiere no leer. Recuerdo cuando era niño que en vez de leer una novela te comprabas un tebeo que adaptaba clásicos de la literatura. Leías el cómic de “20.000 leguas de viaje submarino”, por ejemplo, pero ahora la mayoría de la gente joven opta por no leer absolutamente nada porque requiere un esfuerzo. Un día le di un tebeo a un sobrino y no sabía cómo leerlo. Era como darle pictogramas chinos. No sabía ni cómo cogerlo. Faltan lectores que quieran y sepan leer tebeos.

-A la hora de afrontar “Hellboy”, ¿te influenció la estética que utilizaste en “Blade 2”?
Era diferente. Lo único que hicimos parecido fue experimentar con ciertas técnicas, como mezclar el maquillaje y las prótesis con efectos digitales, fundiendo en uno ambos recursos. Me parece el camino más interesante en el campo de los efectos visuales. Un efecto totalmente digital es muy bueno usarlo con medida. “Blade 2” fue la primera película que utilizaba dobles digitales, casi un año antes del “Spider-Man” de Raimi. Ahora ya es común, pero fuimos los primeros en usarlos con buena y mala fortuna. Hay momentos flojos, pero otros son estupendos y están muy bien integrados. Había una vocación por experimentar en esa película aplicamos en “Hellboy”.

-¿Cuándo decidiste que querías adaptar el cómic de Mignola? ¿Cuáles fueron los pasos?
Era un fan empedernido de Mignola. Leí en Internet que iban a hacer la versión. Yo estaba en un momento complicado. Había decidido no hacer más películas en EE.UU., porque la experiencia con “Mimic” no había sido buena y me encontraba preparando “El espinazo del diablo” con Pedro Almodóvar. Sin embargo, me di cuenta de que tenía que intentarlo, con la idea de afrontar en Hollywood proyectos más cercanos a mí. Me presenté en los estudios y les dije que quería hacer esa película y que yo era el director ideal. Solo puse dos condiciones, que Ron Perlman fuese el actor que encarnase a Hellboy y que Mignola figurase de productor ejecutivo. Me reuní con Mike en Portland y a partir de entonces tenemos una amistad buenísima. El guión fue rechazado por bastantes estudios, por mil razones, porque les molestaba que el protagonista fuera un demonio, porque era rojo y tenía pezuñas y cuernos, y tonterías así. Les dije que hiciéramos “Blade 2” juntos para probar que podíamos hacer “Hellboy”.

-¿Cómo fue el trabajo con Mignola?
De auténtico fan. Siempre. La película se hizo con un presupuesto bajo para el cine americano, unos sesenta millones de dólares, menos que “Van Helsing”, por ejemplo. Por lo tanto, teníamos que ser más creativos, pero siempre nos acercábamos al material de partida como fans. ¿Qué queríamos hacer? ¿Qué queríamos ver en la pantalla? La película se hizo con un cariño enorme.

-¿Cómo te enfrentaste a la idea de transformar un cómic al cine?
Hice una memoria de quince páginas donde desglosaba los colores del cómic, sus formas, el tipo de luz de las viñetas y demás, para tratar de captar el espíritu del tebeo. Es imposible hacer un cómic en pantalla, desde el momento de que hay un problema de dimensiones, pero hay que intentar aproximarse a su espíritu. Traté de no estropear todo aquello que me gustaba de la obra de partida. Proteger lo que hace que sea especial. Esta memoria que trabajé con Mignola se la pasé a la gente del equipo para que se “sumergieran” en el proyecto.

-¿Tomaste otras adaptaciones como referencia?
Cuando preparábamos el proyecto solo hacíamos referencia a películas en blanco y negro de terror, o a las películas del maestro Ray Harryhausen. No nos referíamos a nada de cómic.

-No es la primera vez que tu obra se relaciona con las viñetas. En “El espinazo del diablo” hay toques de “Paracuellos”.
Sí, y hay gente que todavía cree que es una adaptación de la obra de Giménez, pero solo hay guiños, como hablar de la fruta pocha o la apariencia de los niños. Era un proyecto independiente a “Paracuellos”. Carlos se encargó del story-board como homenaje a su obra y a un título que me marcó. Es un autor increíble que tiene una visión de la infancia muy potente. Esto quise aprovecharlo para el diseño de la película.

-Sueles leer cómic habitualmente. ¿Alguna preferencia?
Me gusta mucho el underground. Rara vez leo un cómic de superhéroes. Me gusta Jim Woodring, Miguelanxo Prado, Das Pastoras, Juan Jiménez, Chester Brown, Robert Crumb, el propio Carlos Giménez… Alan Moore y Neil Gaiman son más mainstream, pero también me interesan.

-Cuando planificas el trabajo de cámara en trabajos como “Blade 2” o “Hellboy”, ¿piensas en viñetas?
A veces sí. Hice guiños para aquellos que los perciban. En “Hellboy” hay por lo menos treinta o cuarenta momentos en los cuales congelas la imagen y ves una viñeta de Mignola. Esos guiños, que para mi son importantes, no lo son para el gran público, pero pienso que hago películas para un tipo de personas en particular. No importa si “Blade 2” ha hecho mucho dinero en taquilla o no, porque seguramente si la hubiese hecho alguien más comercial hubiera ganado más pasta.

-Centrándonos en “Hellboy”, ¿cómo fue la génesis de la historia? Parte de “Semilla de destrucción” y comparte momentos con “Despierta al demonio”…
Había un guión anterior al mío que, en mi opinión, iba en la dirección opuesta. Preferí no usarlo mucho y me puse a generar páginas nuevas. Mignola ha comentado en muchas entrevistas que para él la línea argumental de “Semilla de destrucción” era la historia de la película. El inicio del filme estaba claramente basado en ese álbum, pero el resto era todo nuevo. No hay ningún cómic que refleje la historia del filme. La idea de que Hellboy se enfrentase a su destino sí está en otros tebeos, y en general es una mezcla de todos ellos.

-Metiste una historia de amor que no estaba en la obra de Mignola.
Sí, era como la bella y la bestia, pero en lugar de que él se convirtiese en príncipe, ella aprendía a controlar el fuego. Era al revés. Ella es la que tenía que sufrir una transformación. Y la historia padre-hijo está solo esbozada en el cómic, pero en la película profundicé en ella. Hay personajes que son diferentes. Kroenen, por ejemplo, es muy diferente en el cine: pasa de ser un científico siniestro a una máquina de matar silenciosa. Abe Sapien también es distinto. En el cómic es un tipo valiente y físico, y en el filme es el intelectual. Pensaba siempre en Jack Lemon y Walter Matthau en “La extraña pareja”: Abe es Lemon y Hellboy es Matthau.

-La acción en “Hellboy” transcurre en la época actual, a diferencia del cómic.
El cómic sucede en lo que yo llamo el tiempo Mignola. Hay aviones de la época moderna, pero de repente tocan la puerta de una mansión victoriana y aparece una viejecita vestida del siglo XIX. Aparece Rusia y es en la época zarista, con pequeñas villas con sus aldeanos.

-Se unen lo antiguo y lo moderno.
De hecho la segunda película va a ser más atemporal, y más fiel al cómic, con distorsiones del tiempo y el espacio. Mignola va a su aire, tiene su propio tiempo y su propia geografía, pero la película trataba de ser más urbana y realista, aunque al principio era muy fidedigna a las viñetas. Hay pseudo-ciencia, viajaban en un camión de basura para pasar desapercibidos… Existía un deseo de que lo que ocurría pudiera ser real, a pesar de lo extraño que pareciese.

-En “Hellboy” incluiste mecanismos de relojería o detalles relacionados, al igual que en otros títulos de tu cosecha como “Cronos”. ¿Aires de steampunk?
El steampunk empieza a principios de los 90, pero ya me interesaba desde antes. De niño me obsesionaban los autómatas. Para las cortes francesas y alemanas se hacían criaturas mecánicas maravillosas que reproducían funciones propias del ser humano. Se llegó a crear un pato que nadaba, comía y hacia sus necesidades. Me parecía alucinante que algo con engranajes pudiera hacer eso y de ahí viene mi fascinación.

-¿Había una intención de humanizar el personaje de “Hellboy”?
Para Mignola Hellboy es el monstruo de Frankenstein. Es un tipo grandote con un corazón muy dulce. Pensando en ello, traté de darle una lógica, con detalles como que se limase los cuernos con una lija mecánica con la idea de ser más aceptado. Son rasgos del personaje importantes, porque es una criatura con mucha inocencia, ya que lleva 60 años en un bunker encerrado, porque parece un monstruo. De vez en cuando sale de su refugio a pegarse con seres horribles, pero se pasa la mayoría de su tiempo viendo por la tele dibujos animados o filmes románticos en blanco y negro.

-Es como un niño.
Es un niño alienado. En su refugio tiene un montón de gatos y da tristeza, porque es alguien que apenas sale a la luz. Es un personaje triste al fin y al cabo, que se pasa el día comiendo, haciendo halterofilia y viendo cartoons.

-No falta el sentido del humor.
Me gusta Hellboy porque es un tipo que no se toma en serio a sí mismo. Es el detective paranormal más grande del mundo, pero su manera de solucionar las cosas es dando mamporros.

-¿Cómo diste forma a personajes como Abe Sapiens?
En el cómic su aspecto es más humano, y me parecía aburrido hacerlo así. Fuimos más hacia el pez, hacia el delfín, con una frente clara que diera la imagen de inteligencia y unos ojos muy grandes y separados. Es un hombre-pez hermoso y perfecto, como si fuera el David de Miguel Angel. Trabajamos en esa línea.

-Sin embargo, ¡se alimenta de huevos podridos!
Una criatura sublime que se alimenta con algo repugnante. Me encanta la idea. Me encantan los insectos y las dietas que tienen algunos animales a pesar de su aspecto imponente.

-¿Qué le pareció a Mignola?
Más que opinar reaccionaba al leerlo en el guión. Cuando estuvimos diseñando la boca de Abe Sapien tuvimos una gran discusión. Yo quería que abriese la boca con una membrana, como los peces, expulsándola para agarrar el huevo. A Mignola le parecía horrible y al final quedamos en que lo quitaba a cambio de que me regalase dos páginas originales. ¡Me las dio!

-Abe Sapien es la inteligencia, y Hellboy la fuerza bruta.
Esa es la idea. El tipo refinado y el tipo guarro. Abe Sapien es un personaje exquisito al lado de Hellboy.

-Había un personaje nuevo que no estaba en los tebeos, el agente del FBI.
Originalmente, cuando empecé a escribir el guión, creé ese personaje por si el estudio quería colocar a algún actor joven y famoso con tirón en la taquilla, pero al final no lo necesitamos. De todas formas, quería tener algún personaje que se hiciera las preguntas que se hace el público, y que los espectadores se identificasen con él…

-¿Cómo fue el trabajo con Ron Perlman?
Escribí el guión para él, y el personaje estaba hecho a su medida. Le conozco desde hace años y somos muy amigos. Escribí el personaje pensando en su físico y carácter, incluso con su mismo sentido del humor, muy seco. Ron es la encarnación de la testosterona, tiene un físico brutal y una voz muy dulce, un contraste muy interesante.

-Al margen de la segunda parte de “Hellboy”, en la que ya andas enfrascado, ¿tienes en mente otras posibles adaptaciones de cómic para el futuro?
Espero adaptar para James Cameron “The Coffin”, de Oni Press. Normalmente suelo engancharme con proyectos mucho tiempo. Me ofrecen cosas que rechazo, algunas películas muy grandes, pero ya ves…

6 comentarios »

Comment by Roberto

Vengo de ver la película. No he leído nunca el cómic y la primera parte sólo la vi a trozos, pero esta me ha parecido mejor que la anterior por lo que recuerdo. Es muy divertida y tiene mucha imaginación, se pasa un rato genial. De Del Toro no he visto mucho porque soy más de cine fantástico que de terror, pero si sigue haciendo proyectos de lo primero le seguiré la pista.

septiembre 2, 2008 @ 12:27 am

Comment by pedrotoro!

GdT es más un director de fantástico que de terror.
De hecho la mayor parte de lo que ha hecho son cruces de dramas y pelis de acción pasadas por el fantástico. Pero de terror, terror, no recuerdo ninguna…
La peli a mi me gustó bastante, hay algunos momentos en los que se sobra de exhuberante (el efecto Gilliam)pero me encanta la humanización de todos los personajes. Eso sí, es un 90% del Toro y un 10% Mignola, o lo tomas o lo dejas.
Más dinámica que la primera, menos pretenciosa que la del Fauno y, sobretodo, mucho más divertida que Batman.

septiembre 2, 2008 @ 1:40 pm

Comment by Roberto

Quizá Mimic y El espinazo del diablo sean más fantasía para alguien con más agallas que un servidor pero para los cobardes como yo pintan a pelis de miedo.

La del Fauno sí que la vi y me gustó mucho, aunque no tanto como su equivalente en versión Gilliam, Tideland.

septiembre 2, 2008 @ 5:13 pm

Comment by infraser

Estoy de acuerdo con PEDROTORO en que Del Toro no carga las tintas en el terror, para nada…

ROBERTO, eres fácilmente impresionable… jaja!

Ya he visto la peli, a ver si encuentro hueco para escribir algo de ella, pero de entrada puedo señalar que me lo pasé relativamente bien a pesar del indigesto infantilismo que empapa todo el metraje…

septiembre 3, 2008 @ 11:24 am

Comment by A. Romero

Para mi gusto, sobre todo se le ha ido la mano en las escenas de “comedia”, con la musiquilla subrayando a modo de codazo enfático que aquello era de risa. También creo que Clive Barker tiene motivos para mosquearse un poco (no sólo por tales o cuales similitudes con “Razas de noche”, acentuadas por la banda sonora de Elfman, sino porque incluso hay algún bicho, como el de la catedral en la cabeza, clavado a personajes de “Abarat”). Y por otra parte, no me acaba de encajar en Abe Sapien la voz de José Mota haciendo de Leo Bloom.

Tengo unas cuantas pegas más, pero pese a todo la volveré a ver con mucho gusto cuando se presente la ocasión. Así que supongo que no son tan importantes…

septiembre 4, 2008 @ 12:58 pm

Pingback by Infraser.com » Partida de culo importante

[...] P.D.: Al final no hablé en su momento de “Hellboy II”, porque ya hablaron de ella algunos fieles lectores en los comments de LA ENTREVISTA que colgué de Guillermo del Toro. Estoy bastante de acuerdo con ellos… [...]

septiembre 18, 2008 @ 8:30 pm

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