¿Luna nueva?
“Mi nieta me hizo ver Crepúsculo porque, según ella, era la mejor película de vampiros de la historia. Cuando el filme acabó, me dieron ganas de cruzarle la cara con uno de mis zapatos. En vez de eso, le regalé un DVD con Nosferatu, la obra maestra de Murnau, y le dije: ¡Esto sí que es una película de vampiros!”. Contundentes palabras atribuidas a la veterana actriz Lauren Bacall, que a sus 85 años ejerce de abuela cinéfila por el bien de la humanidad. Pero su cruzada, y la de tantos amantes del celuloide fantástico, cae en saco roto. Nos espera una tortura mediática salvaje con la llegada a las salas de “Luna Nueva”, la segunda parte de “Crepúsculo”, a la que zarandeé AQUI. De entrada, atención a este cartel promocional, ¿un nuevo calendario de bomberos?
Se montó una buena en el reciente festival de Sitges cuando se anunció el pase de un trailer novedoso y algunas imágenes de avance en exclusiva de “Luna Nueva”. La legión de adolescentes se apalancó frente a la puerta del cine desde la noche anterior a la esperada sesión crepuscular, haciendo una cola interminable, como si fuese el último concierto de los “Rolling Stones”, con la diferencia de que estos jovenzuelos fácilmente impresionables prefieren a los melifluos “Tokio Hotel”. Cuando se abrieron las puertas se lió parda, aquello era peor que el primer día de rebajas. Teniendo en cuenta que el principal reclamo era la presencia del rubiales Jamie Campbell, actor secundario que aparece por primera vez en la segunda parte de la serie, que ni si quiera se deja ver en los primeros trailers del filme, luego aún no ha demostrado nada, uno puede imaginar la magnitud del delirante show: gritos desproporcionados e histeria colectiva. Cuentan los rumores festivaleros que el tal Campbell casi sale en volandas de una de las fiestas del evento catalán tras insinuar, muy de güai, “a ver dónde estaban las sustancias prohibidas”. Menudo pimpín…

