¿Quién critica a los críticos?
Parece que, hoy en día, para ser una firma hay que descalificar gratuitamente al personal, cagarse en todo y hacerse con una legión de enemigos. Ser crítico no es nada fácil. Hay quien lo tacha de acto innecesario, más allá de cobrar a fin de mes. Viene esto al caso por dos posts, de obligada lectura si interesa el tema, que me encuentro en dos blogs de referencia, CINE DIGITAL y PIANISTA EN UN BURDEL (¡pinchen, lean!), que hablan sobre el (in)noble trabajo de la crítica cinematográfica. Hay comentarios muy interesantes y realistas que comparto, aunque pienso que la crítica es un género que debe existir como tal, que da lugar a prosas encendidas muy interesantes cuando se defienden las cosas con argumentos, o se atacan con astucia, utilizando el lenguaje y las palabras con sapiencia, apoyándose en referencias y un bagaje cultural bien documentado.
En mi caso, escribo por accidente y nunca hubiera pensado que iba a abonarme a este grupúsculo de juntaletras que tantas filias y fobias despierta. Pero es cierto, el cine puede existir sin críticos. Pero quizás sería más aburrido, ¿no? Algunos necesitan (necesitamos) un correctivo para evolucionar. Las críticas constructivas son necesarias. Las destructivas no, aunque ayuden a desahogarse a cualquiera (incluso a evadirse de la gris monotonía diaria). ¿Quién critica a los críticos?