¿Cómo? ¡Te has comido 14 pintxos!
Aún no he recuperado del fin de semana brutal en el Festival de Donosti, celebrando el estreno de THE BACKWOODS. Hay fotos de la fiesta esperando ser colgadas en cuanto tenga un rato decente, porque currar aún resacoso está siendo muuuuuuy duro… Probablemente todavía no he digerido los miles de pintxos exquisitos que me he zampado estos días… Menos mal que leo esto…
“Hoy, el placer de comer y la buena mesa están criminalizados. Lo cual es grave, porque el gusto y el placer constituyen la base del acto de comer. Nuestro cerebro nos programa la búsqueda de la satisfacción, igual que nos programa el sueño y la sexualidad. Para comer, hay que sentir satisfacción, voluptuosidad. Ahora bien, el placer de saborear un alimento se elabora a través de todo un aprendizaje, de una historia personal y colectiva, del descubrimiento de una gastronomía y de unas tradiciones. Comer comporta un arte de vivir, un arte de gozar. Hoy en día, este arte está desacreditado y se está perdiendo la sabiduría de la buena mesa. La criminalización de la alimentación ha reemplazado la de la sexualidad, es la nueva forma de impedirnos disfrutar de la vida”.
Lo dice Jean-Marie Bourre, neurotoxicólogo, miembro de la Academia de Medicina francesa, especialista en química y nutrición del cerebro, así que voy y me lo creo… ¡Me lo tengo que creer! ¡Uf!