¿Realidad o espejismo?
¿Qué está ocurriendo en el panorama actual de la historieta en nuestro mercado? Es difícil de confirmar si el cómic está a las puertas de una nueva edad de oro, sobre todo porque en el mundo de las viñetas es habitual caminar sobre arenas movedizas. El futuro lo dirá. Lo que podemos certificar claramente a día de hoy es que es un medio en constante evolución, al que no le falta tinta nueva, y gracias al formato de novela gráfica está logrando entrar en espacios de venta antes vetados, abriéndose a un mayor abanico de público. Incluso está encontrando su merecido hueco en los museos, y los organismos oficiales le han echado el ojo, sin duda un gran paso –discutible, por supuesto- hacia una mejor consideración mediática e institucional. Además, el arte secuencial está aprendiendo poco a poco a aprovechar los avances tecnológicos y los cambios sociales que traen consigo. “En un mundo donde el Photoshop ha puesto de manifiesto que la fotografía puede mentir, tal vez sea hora de devolver a los dibujantes su función original: la de reporteros”, ha comentado recientemente Art Spiegelman, autor de “Maus”, ganador de un premio Pulitzer.

El párrafo anterior, con el que invito a reflexionar, es un extracto de un artículo que he publicado hoy en EL CORREO, y otros periódicos de Grupo Vocento. A partir de este domingo tendré una columnita donde recomendaré al lector un cómic de interés, de ayer y de hoy. Empiezo con EL RUMOR DE LA ESCARCHA. Quedan avisados los aficionados, y aprovecho para indicaros que hay un buen montón de textos de mi cosecha cobre tebeos y celuloide AQUI y AQUI. Evidentemente son artículos pensados para el público en general