¿Cómo?
¿Qué? ¿Aún no habéis ido a ver AzulOscuroCasiNegro? Pues ya estáis tardando, que luego nos quejamos de que no hay nada decente en nuestro cine. Pues sí lo hay, joder, pero cuando hay que soltar la panoja parece que os cuesta. Daniel Sánchez Arévalo se ha currado una película valiente, actual y entretenida, a pesar de haber tratado un tema a priori poco interesante para un ser abonado al celuloide oscuro como el que esto escribe.

Si queréis saber más, aquí van unas líneas rescatadas…
UN BUEN DEBUT
“AzulOscuroCasiNegro” fue una de las cintas favoritas en el reciente Festival de Cine Español de Málaga. Crítica y público aplaudieron una propuesta que se vio recompensada con tres galardones: Premio Especial del Jurado, Premio de la Crítica y Mejor Guión. Daniel Sánchez Arévalo, bregado en el controvertido mundo del cortometraje con títulos reconocidos como “Exprés”, “Profilaxis”, “Física II” y “La culpa del alpinista”, debuta con una película fresca y actual que mantiene con buen pulso una difícil apuesta por la comedia y el drama. La historia la protagoniza Jorge (Quim Gutiérrez), un joven que lucha contra su destino. Ha heredado el trabajo de portero de un edificio, después de que su padre (Héctor Colomé) sufriera un infarto cerebral. Se ha esforzado por cumplir con sus quehaceres, cuidar de su padre y estudiar una carrera, pero ahora quieren cambiar de vida y encontrar algo que le llene de verdad. A través de su hermano Antonio (Antonio de la Torre) conoce a Paula (Marta Etura), con quien entabla una relación singular. Mientras se enfrenta a la realidad, su amor platónico, Natalia (Eva Pallarés), irrumpe en escena. La risa y el llanto se entrecruzan en una trama que no olvida el entretenimiento, aunque esté hablando de un tema trascendental. Una de las bazas fundamentales que esgrime un filme muy recomendable, que emplea un lenguaje acorde a nuestro tiempo y abre una ventana de esperanza en el anquilosado panorama cinematográfico made in Spain. Un soplo de aire fresco, tan modesto como efectivo, exento de pedantería, que invita a la reflexión al espectador mientras ofrece escenas hilarantes que suavizan la tragedia.