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cine comic y otras hierbas

¡Pagafantas ya está en los cines!

Archivado en: Autobombo, Celuloide — el Viernes, 3 de Julio

No sé si es necesario ser un “pagafantas” para hacer una buena película, atendiendo a la idea de que el arte suple otras carencias en el ritual de apareamiento. Hitchcock lo era. Generalmente los directores lo son, o lo han sido, menos Julio Medem o algún otro. Borja Cobeaga, alias Cobe, mi socio en Arsénico P.C., y sin embargo amigo, ha sido un auténtico “pagafantas” más de una vez en su crápula, burguesa y cinéfila existencia, y no lo oculta. El que esto escribe tampoco. Es probable que el 99% de la población masculina mundial, millones y millones de machos onanistas, hayan sido alguna vez en la vida, quizás una sola noche, quizás toda la vida, un patético “pagafantas”. Se libran los infantes, que disfrutan de la vida, inocentes ante el “pagafantismo” que se les avecina. Es probable que muchas mujeres, más de la mitad del universo, también hayan sufrido en sus carnes la humillación a la que ve sometida toda persona aquejada del “pagafantismo”, un virus imparable que convierte “Pagafantas”, la primera película de Cobe, en una de las propuestas con mayor complicidad posible del espectador en la historia del celuloide.

Millones de personas se pueden identificar con las meteduras de pata de Gorka Otxoa, humillado en su papel de “pagafantas” extremo, sometido a mil y una vejaciones en su intento de ligar con un amor imposible. Cobe, un tipo que sabe lo que hace, ha sido sádico con su personaje, buscando la risa del espectador, que puede llegar a sentir terror sentado en la butaca de la sala oscura. Primero, la sonrisa se congela. Luego, llega el estremecimiento. Cachondeo hay, y mucho, un locurón, en la ópera prima de mi socio, y sin embargo amigo, pero su debut también cuenta con impactantes escenas de horror. Auténtico horror cotidiano. He tenido la suerte de ver la cinta varias veces, con diferente público, y puedo decir que me río por anticipado, algo que no siempre me ocurre cuando reviso material que admiro. La comedia es un género maltratado, que gracias a películas como “Pagafantas” puede respirar. Siento un escalofrío.

Evidentemente, no soy objetivo, Cobe es mi socio, y sin embargo amigo. Arsénico, a través de su filial vasca Sayaka, co-produce el invento. Desde la más absoluta de las subjetividades, puedo decir que tenemos entre manos una propuesta que, sin buscarlo, puede contar con un gran público potencial: el juvenil y adultescente, al que le gusta ir al cine a echarse unas risas y evadirse mientras devora palomitas compulsivamente; y ese otro público, digamos, más cinéfilo e inquieto, que sabe disfrutar con una comedia bien hecha. Que la goza con una película bien hecha, sea del género que sea. No tiene nada que ver con el fenómeno “pagafantil” de internet, pero indudablemente el tirón internauta viene que ni pintado. Estamos ante un tema universal, una enfermedad que no entiende de edad, sexo o color. Desgraciadamente, lo que ocurre en el filme se puede respirar cada fin de semana en todas las discotecas del mundo, en los parques entre semana, en las calles, en el instituto, en los lugares de trabajo, en…

En los pases de “Pagafantas” se producirá un fenómeno curioso, el “pagafantismo” elevado al cuadrado. Numerosos “pagafantas” harán el “pagafantas” invitando a su pareja soñada al cine a ver “Pagafantas”. A la salida, se mirarán, y se besarán, o se dejarán de hablar para siempre, o por lo menos una temporada. Una ruleta rusa para amantes del riesgo sentimental. Lo que es seguro es que el objeto de deseo volverá a casa como si tal cosa si el “pagafantas” sigue siendo un “pagafantas”.

“¡A Cobe con tope!”, ese fue nuestro grito de guerra cuando acudimos a Los Angeles, en plan tuna, a animar a Cobe por el posible Oscar por su corto “Eramos pocos”. No se llevó la preciada estatuilla dorada, pero nos lo pasamos en grande, que, a la hora de la verdad, es lo que realmente importa. Por aquel entonces ya se cocía en su mente, y en la de Diego San José, coguionista de “Pagafantas”, un primer esbozo de lo que viene a ser el tratado definitivo, la guía completa del “pagafantismo”, un término muy vasco, que ya utilizábamos hace siglos a la hora de mencionar a aquel que se desvive por alguien que solamente le ve como un amigo, que no quiere rollo. Cometí la desfachatez, o quizás el acierto, de llamar a Cobe “pagafantas” una noche de mambo. Allí estaba también coreando Koldo Serra, también socio, también amigo. Entre sombras andaba Nahikari Ipiña, productora ejecutiva de la película, gran culpable de que todo haya llegado a buen puerto, también socia, también amiga. Y Nacho Vigalondo, el quinto en discordia, bailando en la pista, haciendo equilibrios con una botella de cerveza en la cabeza, también socio, y sin embargo amigo. ¡Aúpa, chavales!

*** Texto publicado en CINE365, y pinchando AQUI como bonus extra una entrevista a Cobe y Otxoa de mi cosecha, diálogo a tres bandas, para el suplemento GPS de EL CORREO)

¡¡¡ Cita cinéfaga !!!

Archivado en: Celuloide, Saraos — el Miércoles, 1 de Julio

El próximo lunes día 6 se celebra en Getxo el tradicional maratón de cortos, inicio del verano. Entrada gratuita. Ambiente festivo. 22 h, en la Pza. Biotz Alai. Llévate las chucherías y palomitas. Y al día siguiente, más madera en euskera…

Ese Patxiiiiiiiii !!!

Archivado en: Celuloide — el Lunes, 29 de Junio

Pinchando AQUI, va un video-homenaje al insigne Patxi Urquijo, ¡un grande! Probablemente el mejor profesor que he tenido nunca, capaz de inculcarte un amor desenfrenado e irracional por el cine. En julio nos toca compartir con, él por segundo año consecutivo, ESTA LIADA, que el año pasado estuvo muy bien, como ya cité AQUI.

Necro(i)lógicas

Archivado en: Celuloide, Music non stop — el Viernes, 26 de Junio

Michael Jackson es inmortal, pero en alma y no en cuerpo. El chico que no quería morir ha dejado el mundo terrenal antes de los esperado. Estas muertes repentinas son las que dejan huella, las que dan el último toque a la figura del mito. El rey del pop no ha disfrutado de la vida que quería alargar hasta el infinito, obsesionado precisamente con ser Peter Pan. La Isla de Nunca Jamás le ha cerrado las puertas y su corazón se ha quedado absorto. Descansa en paz, muchacho, tu forma de bailar siempre será irrepetible, “Billy Jean” suena en mi cabeza… Jamás olvidaré la primera vez que vi el videoclip de “Thriller”, probablemente una de las respuestas a mi vicio por el cine de terror. Fue una nochevieja, en casa de mis abuelos. La voz de Vincent Price, muertos vivientes y una manera de vivir el ritmo excepcional. R.I.P.

Que la desaparición de Jacko no empañe otra muerte triste, nos ha dejado también Farrah Fawcett, el Angel de Charlie. Una reina…

Dedico también este post a Buffy, la mascota de mi ama, que nos dejó el pasado martes igualmente sin avisar… Vaya…

Transformers 2: “Zapeo, luego existo”

Archivado en: Celuloide — el Jueves, 25 de Junio

Aquí va la crítica de “Transformers: La venganza de los caídos” colgada hace días en el portal Cine365.

“LA GRAN PELÍCULA-ZAPPING”

Vaya por delante que la primera parte de esta rentable franquicia me produjo sarpullido (ya le di candela por AQUI). Así pues, no acudí al pase de su segunda entrega con demasiados bríos. Quizás por ello he disfrutado más este segundo capítulo de “Transformers”, que viene a ser una especie de remasterización del anterior. Michael Bay ha insuflado hormonas al comienzo de la saga y ha creado el filme-zapping (cuasi)perfecto. La cinta arranca con un ritmo endiablado que, hábilmente, no deja pensar demasiado al espectador en sus dos primeros tercios de metraje. Imbuidos en las desenfrenadas escenas de acción, nos olvidamos de la esquemática historia, que viene a ser parecida a la anterior. Con el cerebro en modo “infantil”, el espectáculo se disfruta sobremanera, hasta que llegamos al desenlace de todo el grandilocuente cotarro. Entonces, incomprensiblemente, el pie de Bay deja de apretar el acelerador, su vehículo tuneado con brillantes latas de atún del caro va a trompicones y la conclusión del show se atraganta. La borrachera de imágenes pierde fuerza justo al final, cuando el guión resulta más torpe y aburrido. El tedio permite que nuestras neuronas recuperen actividad, despiertan atónitas, descubriendo el truco del almendruco.

“Transformers” pecaba de un infantilismo sonrojante, característica de doble filo -¿cáncer o virtud?- extendida en el actual cine de evasión. Quizás por ello arrasó en taquilla, la excusa esperada, perfecta e inevitable, para dar luz verde a “Transformers: La venganza de los caídos”, el segundo ataque de una de las series más boyantes del último Hollywood, basada en los conocidos juguetes. Si ya está demostrado que la fórmula funciona, ¿para qué jamarse el tarro? Afortunadamente, los chistes de parvulario están rebajados en la nueva entrega, que confirma una clara tendencia en el actual cine-espectáculo: la película-zapping. El filme va mutando cual Transformer de celuloide. Empieza fuerte, desplegando toda la artillería pesada, remitiendo directamente a los momentos álgidos del primer episodio, con los robots haciendo de las suyas en medio de una batalla campal donde el ejército actúa de comparsa. De ahí, de una action-movie salvaje, que cruza “Godzilla” con cualquier cinta de marines, con explosiones a troche y moche, salta a la comedia de los años 80, se marca un momento “Gremlins” cibernético de aúpa que deriva hacia el cine estudiantil de siempre, donde irrumpen “Terminator” y “Species”. Así podemos continuar, destripando el largo largometraje (casi dos horas y media que mejorarían con un oportuno recorte), que no hace ascos a la aventura tipo Indiana Jones, al romanticismo exacerbado, incluso al terror trotón, los fotogramas bélicos y las buddy-movies. Un locurón. Bay ha juntado todo en una batidora cara, como si quisiera hacer la gran película para toda la familia que lo resuma todo, siempre dentro de los márgenes de la comercialidad.

La nueva acción se sitúa dos años después de los acontecimientos descritos atropelladamente en el primer capítulo de la saga. Shia LaBeouf, el protegido de Spielberg, vuelve a ser el protagonista, acompañado por una media naranja imposible, Megan Fox, una de las actrices con mayor futuro del momento, gracias a sus encendidas entrevistas y belleza imparable, al margen de sus movimientos frente a las cámaras (cuenta con momentos de pin-up total, deliberadamente conscientes). El chico busca la paz en su nueva vida universitaria, atrás quedan sus actos heroicos para salvar el mundo. Quiere volver a la rutina diaria, pero la batalla entre los Autobots y los Decepticons ha dejado huella y no tarda en volver a encontrarse en medio de una guerra entre robots gigantes, con el destino del universo en juego. La lucha entre el bien y el mal en pos del espectáculo, un torbellino ascendente de efectos especiales bajo las órdenes de un Michael Bay desatado que apunta al espectador medio, a un público potencial que los mandamases de la meca del cine sitúan en una edad mental irrisoria. La serie comenzó con un claro éxito de recaudación, pero poco ingenio en la trama, más allá del tour de force de FX. “Transformers: La venganza de los caídos” no se desvía de esa senda inicial, que no agrada a todo el mundo por igual. Lo ideal es acudir a la sala con el chip adecuado, el de niño, grande o no grande, bien colocado, como queda antepuesto. Que no haya lugar a dudas: vamos a ver un homenaje desproporcionado al cine de los años ochenta y sucedáneos, en una propuesta que probablemente recicla lo más obvio (y a ratos bochornoso) de una década que ha marcado demasiado el actual cine fantástico para todos los públicos, como ya ocurriera en “Transformers”, cruce vitaminado entre “Cortocircuito” y “Pequeños Guerreros”, donde las escenas de acción eran identificables viendo el filme en DVD abusando de la cámara lenta.

El cine caótico de Bay es impredecible. “Transformers: La venganza de los caídos”, a pesar de su ilógico bajonazo final y su argumento esquemático, va a ser una de las cintas del verano, se vean bien o mal las secuencias de peleas entre mastodontes de metal. Los chavales leen las imágenes de una manera diferente, esa debe de ser la respuesta al éxito desproporcionado de este tipo de producciones: aquí, por ejemplo, son capaces de encontrar la diferencia entre el trasero del robot y su espalda, aunque sólo se vea el plano de una chapa enorme ocupando toda la pantalla. El olor a palomitas alivia toda conciencia cinéfila.

BONUS EXTRA

Crítica de CORAZON DE TINTA en Cine365 pinchando AQUI.

Cuidado dónde mingitas… y…

Archivado en: Desvaríos — el Miércoles, 24 de Junio

Del InfraFLOG

Flipa, flipa !!! Toma, toma !!!

Archivado en: Autobombo, Caja tonta — el Martes, 23 de Junio

Próximamente…

¿Qué es la novela gráfica?

Archivado en: Autobombo, Celuloide, Garabatos, Letrax, Saraos — el Jueves, 18 de Junio

En el video abajo expuesto buscamos alguna respuesta. Recoge unos minutos de la mesa redonda en torno a la nóvela gráfica que se celebró dentro del ciclo LITERAKTUM 09, organizado por Donostia Kultura. Allí estuve a mediados del pasado mes intercambiando verborrea con Félix Romeo y Juan Manuel Díaz de Guereñu

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Y pinchando AQUI podéis acceder a un extenso video que recoge toda (¡¡¡toda!!!) la conferencia sobre Poe y Roger Corman que realicé junto a Jack Mircala y Rubén Lardín el pasado 7 de junio en Alicante, en el espacio Camon… Rajamos sin mesura sobre la relación del rey del cine barato y el maestro de la literatura de terror.

Una buena iniciativa

Archivado en: Celuloide — el Jueves, 18 de Junio

La Fiesta del Cine, info pinchando AQUI. Ojalá no sea la única maniobra que insufle vida a la actividad de espectadores en las salas de cine… ¡ESTO ESTA BIEN, PERO QUEREMOS MAS!

Madrid, Callao…

Archivado en: Celuloide — el Miércoles, 17 de Junio

Ya queda menos para que el “pagafantismo” sea vox populi

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La canción del verano, ¡que tiemble Georgie Dann!

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