El mensajero
La historia de “El mensajero”, un thriller con unas pinceladas de acción con el mazas Dwayne Johnson como protagonista estelar –exultante en la taquilla de la mano de “Fast & Furious 6”, la mejor entrada en la cartelera de 2013-, nace a partir de un documental que reflejaba la historia real de un encarcelamiento injusto. Un padre de familia apesadumbrado decide infiltrarse en un peligroso cártel de la droga para encontrar pruebas que puedan liberar a su hijo de la cárcel, condenado por un asunto que huele fatal. Consigue un acuerdo con una abogada del Gobierno, encarnada por la veterana Susan Sarandon, que promete una reducción de la pena si la misión va a algún sitio. Ric Roman Waugh, responsable de “Criminal”, dirige también a Barry Pepper (“Salvar al soldado Ryan”), Jon Bernthal (“The Walking Dead”), Melina Kanakaredes (“CSI: Nueva York”) y Nadine Velazquez (“El vuelo (Flight)”), entre otros nombres de un amplio reparto.
Tras escandalizarse, el cineasta se sintió muy motivado al documentarse sobre las leyes federales de condenas mínimas obligatorias para escribir el guión del filme, donde el narcotráfico está muy presente. “Según estas directrices tan duras, la única forma de reducir la condena es hacer de soplón con otros posibles traficantes de drogas”, explica Waugh. “Dado que el joven preso no tiene nadie a quien poder entregar y se niega a mentir, su padre acude a la fiscal federal y se ofrece a ayudar a encontrar a un narcotraficante de verdad a cambio de indulgencia para su hijo”. “Me encanta que trate sobre la idea de la responsabilidad personal, y del amor de un padre por su hijo, de lo lejos que está dispuesto a llegar un hombre para proteger a su familia”, añade el hercúleo Johnson. “Creo que yo haría exactamente lo mismo por mi familia. Cuando se trata de mis hijos, mentiría, engañaría, robaría o mataría para protegerlos”.
El director no escatima en halagos cuando habla de su actor principal que, contra todo pronóstico, apenas reparte mamporros. “Es verdaderamente insólito que un atleta profesional consiga hacer realmente la transición que ha realizado él”, afirma Waugh. “Se ha convertido en una superestrella, porque es real. Es el ser humano más sincero y con los pies en la tierra que conozco, y esa sinceridad se traslada a sus interpretaciones. Por eso a sus seguidores más acérrimos les encanta verlo. Es un tipo de verdad, con el corazón de un león, dispuesto a luchar por aquello en lo que cree. Es algo auténtico, una verdadera estrella de cine y un verdadero actor“. Hay que reconocer que el fornido artista despierta simpatía. En “El mensajero” se ha enfrentado a uno de los papeles más exigentes de su trayectoria, desde el punto de vista emocional. “Este tiene sin duda un tono más dramático que ningún otro de mis trabajos anteriores”, subraya. “Los personajes del género de acción están escritos de una cierta manera. El héroe tiene que repartir leña y motivar a todos los demás. En una película como esta, no hay héroes de acción. Mi personaje no dice ni hace todo lo correcto. Se ha metido en algo que le viene grande y no está muy claro que vaya a poder salir de esta”. “El mensajero”, a pesar de estar basada en hechos reales, es poco creíble, una especie de “Padre Coraje” made in USA que se queda en tierra de nadie: no es cine de acción ni un drama con enjundia.
(del suplemento GPS de EL CORREO)














